El Bitcoin cotiza alrededor de 75.700 dólares al cierre del sábado 7 de noviembre de 2026, lo que representa una caída del 40 % respecto a su máximo histórico de 126.080 USD alcanzado en octubre de 2025. El precio actual se sitúa 2,2 % bajo el cierre de octubre y 13,5 % por debajo del nivel promedio del año. Este contexto está marcado por tres fuerzas simultáneas: salidas netas de fondos de los ETF de Bitcoin, expectativas de una subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal y la sombra del reciente hack de Binance.
Factores que están arrastrando al Bitcoin
Durante la semana que concluye el 6 de noviembre, los ETFs estadounidenses de Bitcoin registraron una salida neta de 1.280 millones de dólares, la mayor cifra semanal desde junio. El fondo IBIT de BlackRock, el más grande del sector, sufrió una pérdida de 403 millones en un solo día. Estas salidas reducen la demanda institucional que había sostenido gran parte del rally de 2024-2025. En paralelo, el CME FedWatch muestra una probabilidad del 76,8 % de que la Fed eleve su tasa de interés el 9 de diciembre, aumentando el atractivo de activos sin riesgo y desincentivando la inversión en criptoactivos de mayor riesgo.
El 29 de octubre, el mayor exchange del mundo, Binance, sufrió un robo de criptoactivos valorado en aproximadamente 6.300 millones de dólares. Aunque parte de los fondos fueron congelados, la confianza del público se vio impactada y generó una ola de retiros masivos que todavía presiona el mercado.
Escenarios de precio hasta el cierre de 2026
El análisis técnico indica tres rangos críticos. Primero, mientras el precio se mantenga por encima de la media móvil de 200 días (aprox. 73.191 USD), el camino hacia los 80.000 USD sigue abierto. Un cierre bajo esa media dispararía una prueba de soporte en los 70.000 USD, nivel históricamente resistente. Segundo, para alcanzar los 100.000 USD antes del 31 de diciembre, el BTC necesitaría registrar un salto del 32 % en 53 días, desempeño que ha ocurrido en casi uno de cada cinco periodos similares desde 2020. Finalmente, si el precio atraviesa la zona de los 70.000 USD y la presión de los tipos persiste, podríamos observar una consolidación prolongada bajo la media de 90 días.
Los datos de mercado complementan este panorama: el índice Fear & Greed marcó 25, catalogado como «miedo extremo», y el volumen diario promedio cayó a 12,710 millones de dólares, un 52,5 % por debajo de su media de 30 días. Además, la próxima publicación del dato de inflación de EE. UU. el 10 de noviembre a las 14:30 podría desencadenar movimientos bruscos según la reacción de la Fed.
Qué hacen los inversores y perspectivas a medio plazo
Ante este escenario, los participantes suelen evaluar tres preguntas clave antes de decidir su exposición: horizonte temporal de la inversión, fundamentos que sustentan el valor del activo y el canal de compra. En Alemania, por ejemplo, mantener criptomonedas más de un año exime de tributación, lo que incentiva estrategias de hold a largo plazo. Bitcoin sigue ofreciendo una oferta limitada y una red de pagos consolidada; mientras tanto, Ethereum y Solana continúan ampliando sus capas de contrato inteligente, lo que diversifica el ecosistema cripto.
Para quien busca oportunidades antes de 2030, la capitalización de mercado muestra que Bitcoin sigue liderando con 1,3656 billones de euros, seguido de Ethereum (245 mm) y BNB (82 mm). Sin embargo, la volatilidad reciente (caídas del 4-17 % en 30 días) subraya la necesidad de invertir solo capital que se pueda perder y, preferiblemente, distribuir la compra en el tiempo mediante planes de ahorro.
El próximo mes será decisivo: la combinación de presión inflacionaria, política monetaria y confianza del mercado determinará si Bitcoin logra escalar hacia los 80-100 k o se mantiene en zona de soporte. Los inversores deben vigilar de cerca los indicadores de tipos, la evolución de los ETF y cualquier novedad sobre el caso Binance.



