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25 mayo 2026

Cómo el subempleo limita la productividad a pesar del récord de empleo

Asempleo detecta que, pese al crecimiento del empleo, el subempleo sigue afectando especialmente a mujeres, jóvenes y sectores estacionales; la brecha horaria media es de 18,4 horas

Cómo el subempleo limita la productividad a pesar del récord de empleo

En un contexto de empleo en máximos, un estudio de Asempleo extraído de la Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2026 revela una realidad menos visible: 1,62 millones de personas en España están trabajando por debajo de la jornada que desearían. Mientras el debate público se centra en la reducción de horarios y la reforma laboral, este dato pone de manifiesto una tensión entre cantidad de contratos y calidad de empleo que afecta a la estabilidad económica de hogares y empresas.

El concepto central del análisis —el subempleo— se define por tres criterios concretos: trabajar menos horas de las que se desean, estar disponible para aumentar la jornada en las dos semanas siguientes y haber buscado activamente más trabajo o estar dispuesto a ampliar la jornada si el empleador lo permite. Según Asempleo, los subempleados laboran de media 21,7 horas semanales cuando querrían llegar a 40,1 horas, lo que genera una brecha de 18,4 horas que tiene consecuencias económicas y sociales.

Perfil demográfico y sectorial del subempleo

El fenómeno no está distribuido de forma homogénea. El sector servicios concentra el 86,6% del subempleo, con especial incidencia en la hostelería, el comercio y los servicios administrativos. La industria muestra una tendencia a reducir su peso en el subempleo, mientras que la construcción experimenta un ligero repunte asociado a la reactivación de la actividad. Estos datos reflejan la influencia de la estacionalidad y de modelos de negocio con demandas variables sobre la intensidad de la jornada.

Diferencias por sexo, edad y formación

Las desigualdades son notables: el 58,4% de los subempleados son mujeres frente al 41,6% de hombres, lo que apunta tanto a la parcialidad involuntaria como a la carga de cuidados y a la concentración femenina en sectores más rotativos. Por edades, los jóvenes de 20 a 24 años mantienen índices elevados —alrededor de 177.000 personas—, mientras que el tramo de 25 a 34 años ha visto una caída del 41,4% respecto a 2014, situándose en 409.300 subempleados, lo que sugiere mejorías parciales en la transición laboral. En cuanto a la formación, no se trata sólo de baja cualificación: 576.000 personas con educación superior (35,3%) y 498.100 con educación secundaria (30,6%) aparecen como subempleadas, evidenciando un desajuste entre competencias y oportunidades.

Impactos económicos y riesgos emergentes

El subempleo representa una ineficiencia en el uso del capital humano: la diferencia de horas trabajadas limita la productividad agregada y penaliza el crecimiento potencial. Asempleo advierte sobre riesgos ligados a la inteligencia artificial y la automatización que, si se imponen sin estrategias de reconversión, podrían reducir la demanda de perfiles de intensidad media y ampliar la porción de trabajadores con jornadas insuficientes. La situación obliga a pensar no sólo en empleo neto, sino en la calidad y en la adaptabilidad de la fuerza laboral ante cambios tecnológicos.

Oportunidades desde el sector turístico y la digitalización

Al mismo tiempo, la persistente pujanza del turismo y la hostelería ofrece vías para absorber parte del subempleo si se adoptan modelos de gestión de jornada más flexibles. La digitalización de los servicios de intermediación laboral también puede mejorar el ajuste entre oferta y demanda, reduciendo el tiempo de permanencia en situaciones de subempleo involuntario mediante herramientas que optimicen coincidencias de disponibilidad horaria y competencias.

Propuestas para reducir la brecha

Para mitigar el problema, las soluciones se sitúan en varios frentes: fomentar la gestión flexible de turnos en sectores estacionales, impulsar programas de formación que alineen habilidades con demanda real y aprovechar plataformas digitales para mejorar el emparejamiento entre trabajadores y empleadores. Además, políticas públicas orientadas a incentivar la ampliación de jornadas cuando exista demanda real podrían reducir la parcialidad involuntaria. Cabe recordar que, aunque el subempleo ha disminuido desde el pico histórico de 2013 —cuando superó los dos millones—, persiste como un desafío estructural que requiere respuestas coordinadas.

Como resumen de la asociación empresarial, Asempleo subraya que la infrautilización de la capacidad laboral es una pérdida de potencial económico para el país y que, sin mejoras en productividad y en la calidad del empleo, será difícil mantener la sostenibilidad del estado de bienestar y la competitividad internacional. Esa advertencia, atribuida a Andreu Cruaas, pone el foco en la necesidad de políticas y prácticas que reduzcan la brecha horaria y recuperen talento desaprovechado.

Autor

Edoardo Vitali

Edoardo Vitali coordinó la cobertura de la remodelación del mercado de pescado de Palermo, manteniendo la línea editorial sobre transparencia fiscal. Jefe de redacción de economía, aporta un enfoque pragmático y un detalle personal: aún conserva cuadernos de las reuniones en la Sala delle Lapidi.