En un movimiento pionero dentro del sector inmobiliario español, Grupo Jamsa ha completado con éxito su primera transacción utilizando criptomonedas como medio de pago. Esta operación no solo marca un hito para la promotora, sino que también sienta un precedente en la adopción de activos digitales en el mercado inmobiliario.
La transacción, que involucró la compra de una plaza de garaje en Marbella valorada en 40.000 euros, fue posible gracias a la colaboración con Ceca Magán Abogados y la plataforma de intercambio Criptan. Esta última, autorizada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) bajo el reglamento europeo MiCA proporcionó la seguridad y transparencia necesarias para la operación.
La operación pionera y su marco legal
La compra de la plaza de garaje, ubicada en la exclusiva zona de Marbella, no solo representa una innovación en el método de pago, sino también un avance en la seguridad jurídica de las transacciones con criptomonedas. La escritura pública fue autorizada por el notario Juan José Tamargo asegurando el cumplimiento de todas las normativas vigentes.
El proceso de asesoramiento legal estuvo a cargo de Ceca Magán Abogados un despacho especializado en derecho inmobiliario. La transacción en sí se realizó a través de Criptan una plataforma dedicada a la conversión y custodia de activos digitales, que recientemente obtuvo la autorización oficial de la CNMV para operar bajo el reglamento europeo MiCA.
La visión de Grupo Jamsa y el futuro de las criptomonedas en el sector
Juan Antonio Mora consejero delegado de Grupo Jamsa, destacó que esta transacción no es una simple declaración de intenciones, sino una realidad tangible. «Esta primera transacción no es una declaración de intenciones, es una realidad», señaló Mora, subrayando la viabilidad jurídica y operativa de este tipo de operaciones dentro del marco normativo actual.
La adopción de criptomonedas como medio de pago en operaciones inmobiliarias responde a una tendencia creciente vinculada a la digitalización de la economía y a la internacionalización de la inversión. Cada vez más compradores, especialmente aquellos con perfiles tecnológicos e inversores internacionales, demandan fórmulas flexibles y alineadas con el nuevo ecosistema financiero.
En este contexto, las promotoras tienen la responsabilidad de estar preparadas para lo que Mora destaca como «una realidad». Grupo Jamsa ha adaptado sus procesos para ofrecer a determinados perfiles de comprador una vía adicional de pago, siempre garantizando la máxima seguridad jurídica y transparencia.
El desafío de la volatilidad y la seguridad en las transacciones
Uno de los principales retos en este tipo de transacciones es la volatilidad de las criptomonedas. Para mitigar este riesgo, el contrato de la operación fijó una ventana técnica milimétrica en la que pagar la transacción. En el momento exacto acordado por las partes, la tecnología del exchange ejecutó una orden que determinó la tasa de conversión exacta, calculando cuántos criptoactivos exactos se necesitaban en ese preciso segundo para cubrir el precio fijo del activo en euros.
Una vez depositadas las criptomonedas en la billetera electrónica de la promotora, Grupo Jamsa tuvo la posibilidad de decidir si liquidaba los activos inmediatamente a euros o si decidía mantener las criptomonedas, asumiendo ella misma el riesgo y la rentabilidad de las fluctuaciones futuras del mercado.
«La clave de esta operación es que el comprador y el vendedor comparten un riesgo de volatilidad. El precio del inmueble sigue siendo fijo, pero la promotora recibe los criptoactivos y es ella la que decide si los liquida inmediatamente a euros o si se los queda en su wallet corporativa, decidiendo de manera independiente qué estrategia financiera aplicar», aseguró Miguel Lobón García socio de Ceca Magán.
Esta operación demuestra que utilizar criptoactivos no es sinónimo de jugar con Hacienda o intentar evitar la tributación. Aquí todo el mundo ha cumplido con la normativa, se ha pasado el control de blanqueo de capitales y se han liquidado los impuestos correspondientes de manera pulcra», añadió Lobón García.
Además, en este caso concreto, la operación se trasladó a una notaría de Barcelona liderada por un equipo especializado en transacciones con activos digitales.

