Cómo la UE intenta contener el impacto económico del bloqueo de Ormuz

La factura por importaciones sube miles de millones en pocas semanas y la Comisión presenta medidas para reducir la dependencia de combustibles fósiles

Europa se enfrenta a un nuevo episodio de tensión energética que vuelve a poner en evidencia su fuerte dependencia energética externa. El bloqueo del estrecho de Ormuz ha disparado los precios del petróleo y del gas, afectando con especial dureza a la economía del bloque.

En un discurso ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, advirtió que las consecuencias podrían prolongarse durante meses o incluso años, y subrayó la necesidad de aumentar el suministro nacional de energía limpia y de reducir la exposición a importaciones.

El impacto inmediato en las cuentas

Las cifras son contundentes: en tan solo 60 días la factura por importaciones de combustibles fósiles se elevó en más de 27.000 millones de euros sin que llegara energía adicional a los mercados.

El precio del crudo se situó en torno a 117 dólares por barril, un encarecimiento cercano al 60% desde el 27 de febrero, mientras que el gas natural acumula una subida superior al 40%. Esa dinámica implica que la UE está afrontando un sobrecoste diario de más de 450 millones de euros por consumir el mismo volumen de hidrocarburos que antes del conflicto, una carga que resulta insostenible a medio plazo si se mantiene sin cambios estructurales.

La respuesta política de la UE

Ante este panorama, la Comisión Europea ha presentado un plan integral para reforzar la seguridad del suministro y acelerar la transición. El 22 de abril se lanzó AccelerateEU, una hoja de ruta que complementa a REPowerEU (2026) y que combina medidas urgentes con reformas de fondo. La Comisión propone coordinar el almacenamiento de gas entre Estados miembros, flexibilizar las normas sobre ayudas estatales y desplegar instrumentos de apoyo a hogares y empresas vulnerables, como ayudas a la renta y bonos energéticos, para contener el impacto social y económico.

AccelerateEU y medidas operativas

Entre las medidas concretas figura la aceleración de la modernización de las redes y la adopción adelantada del paquete sobre infraestructuras energéticas —la Comisión apunta a modernizar una red de hasta 11 millones de kilómetros— y el impulso a la eficiencia para reducir la demanda. También se crea un Observatorio de los Combustibles para monitorizar importaciones y exportaciones de carburantes y avisar ante posibles desabastecimientos. A corto plazo, la Comisión planea eventos de alto nivel como el ‘Clean Energy Transition Investment Forum’ previsto para mayo de 2026, con el objetivo de canalizar inversión privada hacia proyectos limpios.

Vuelta a la nuclear y neutralidad tecnológica

Von der Leyen recuperó en su intervención un guiño a la energía nuclear, defendida por Bruselas como fuente estable y asequible dentro de una estrategia que respeta la neutralidad tecnológica. Como ejemplo, la presidenta mencionó que en países donde la electricidad proviene mayoritariamente de renovables y nuclear, la volatilidad del precio del gas tiene un impacto muy limitado sobre la factura eléctrica: un incremento de 1 euro por MWh en gas puede traducirse en apenas 0,04 euros por MWh en electricidad. Esa resiliencia es el modelo que la Comisión pretende replicar mediante el despliegue de renovables y la diversificación de la mezcla energética.

Riesgos económicos y siguientes pasos

La advertencia no se limita a la Comisión: el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, ha alertado de que la UE podría afrontar un escenario de estanflación, y el Banco Mundial también ha señalado la gravedad de la conmoción en los mercados de productos básicos. El organismo internacional prevé que los precios de los bienes esenciales podrían crecer alrededor de un 16% este año, impulsados por la escalada de los precios energéticos, los fertilizantes y metales clave, y advierte de que, aun si el conflicto terminara pronto, la factura será elevada. Para evitar que la subida de costes erosione la actividad económica, la UE necesita combinar medidas de alivio inmediato con transformaciones estructurales.

En conclusión, la hoja de ruta que propone Bruselas plantea varias líneas simultáneas: acelerar las renovables, recuperar capacidad nuclear donde sea pertinente, mejorar almacenamiento y redes, reforzar la protección social frente al alza de precios y atraer inversión privada. La urgencia es doble: mitigar el choque actual que ya ha aumentado la factura energética en miles de millones y construir una mayor autonomía para que futuros episodios internacionales no vuelvan a producir un impacto tan severo en la economía europea.

Scritto da Chiara Greco

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