El regreso a clases en septiembre suele ser un desafío financiero para muchas familias. Los gastos en colegiaturasmateriales escolares y otros conceptos pueden poner a prueba la estabilidad económica. En este contexto, la Condusef ofrece una herramienta valiosa: el Termómetro de bolsillo un ejercicio de autodiagnóstico financiero que permite evaluar en qué nivel se encuentra tu salud económica.
El termómetro de bolsillo de Condusef
Esta herramienta plantea una serie de preguntas sobre ingresosahorrogastos inesperadosdeudasorganización y metas financieras. No hay respuestas correctas o incorrectas; la idea es reconocer la situación actual y encontrar áreas de mejora. El especialista Pedro Ibarra recomienda responder con honestidad y, si es necesario, en privado para evitar sentirse juzgado.
Una forma sencilla de realizarlo es imaginar qué harías ante un gasto inesperado de 5,000 pesos. Si necesitarías pedir prestado, tu margen financiero es reducido; si puedes recurrir a tus ahorros sin desestabilizarte, existe mayor capacidad de respuesta. También es importante saber si llevas un presupuesto si tienes un fondo de emergencia y cómo utilizas el crédito.
Niveles de salud financiera según Condusef
El termómetro de bolsillo de Condusef identifica cuatro niveles de salud financiera:
1. Supervivencia financiera
Si predominan las respuestas 1, tu situación corresponde a supervivencia financiera. En este punto, los ingresos están comprometidos principalmente con las necesidades inmediatas y un imprevisto puede convertirse en un problema. El primer paso es identificar gastos indispensables registrar durante un mes cómo utilizas el dinero, establecer pequeñas metas de ahorro y evitar nuevas deudas cuando no sean necesarias.
2. Estabilidad en construcción
La mayoría de respuestas 2 representa una estabilidad en construcción. Puedes cubrir los gastos habituales, pero un cambio en los ingresos o una emergencia todavía podría desordenar tus finanzas. Elaborar un presupuesto, reducir gastos que no contribuyan a tus objetivos, comenzar un fondo de emergencia y utilizar el crédito con moderación son acciones que pueden ayudarte a avanzar.
3. Bienestar financiero
Si predominan las respuestas 3, se trata de bienestar financiero. Existe mayor control de los recursos, ahorro y capacidad para enfrentar emergencias sin afectar demasiado la estabilidad. El siguiente paso es fortalecer el fondo de emergencia, revisar periódicamente las metas y evaluar alternativas de ahorro o inversión acordes con cada objetivo.
4. Salud financiera sólida
Finalmente, la mayoría de respuestas 4 indica una salud financiera sólida. Este es el nivel máximo: permite afrontar imprevistos, planear el futuro y tomar decisiones financieras con menos presión. Mantenerlo implica proteger el patrimonio, diversificar los instrumentos de ahorro e inversión y revisar periódicamente la estrategia financiera.
Estrategias para mejorar tu salud financiera
Subir de nivel no depende exclusivamente de ganar más dinero. El especialista Pedro Ibarra señala que también es posible avanzar con los ingresos actuales al identificar fugas de dinero elaborar un presupuesto y procurar cumplirlo. Tener ingresos adicionales puede facilitar el proceso, pero los hábitos financieros siguen siendo fundamentales.
Los datos de la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera ayudan a dimensionar el reto. La información más reciente citada en el material señala que el 31.6% de la población de 18 años y más se encuentra en un nivel medio bajo de bienestar financiero, caracterizado por cubrir las necesidades cotidianas con poco margen de ahorro y dificultades periódicas para controlar deudas.
Conocer tu nivel no debería servir para juzgar tus decisiones, sino para saber cuál puede ser tu siguiente paso. Revisar gastos, crear un ahorro de emergencia y ordenar las deudas puede marcar una diferencia con el tiempo. La educación financiera también forma parte del camino y, como muestra el ejercicio de la Condusef, mejorar comienza por entender con honestidad dónde estás.



