El cambio al sistema de cotización por ingresos reales, vigente desde el 1 de enero de 2026, sigue generando consecuencias en las declaraciones de las personas trabajadoras por cuenta propia. Tras cruzar los datos de la Seguridad Social y la Agencia Tributaria, se detectaron regularizaciones que afectaron a alrededor de 1,2 millones de autónomos: unos 460.000 recibieron devoluciones por haber cotizado de más y cerca de 796.000 tuvieron que pagar diferencias por haber aportado menos de lo correspondiente.
Estos movimientos, aunque supongan importes medios moderados, pueden alterar la base imponible del IRPF y, en muchos casos, provocar un salto de tramo fiscal.
La mecánica es simple en su resultado pero compleja en su aplicación: las cuotas de la Seguridad Social son un gasto deducible en la declaración de la renta, y cualquier devolución o pago posterior cambia la cuantía deducible.
Por eso Hacienda incorporará el resultado de la regularización de 2026 en la declaración correspondiente al ejercicio en el que se efectuó el ajuste: la presentación sobre los resultados de 2026, cuyo plazo arrancó el 8 de abril. El efecto es que una devolución reduce la deducción practicada y eleva la base imponible; por el contrario, el pago de diferencias incrementa la deducción y puede reducir la tributación efectiva.
Cómo afecta a la base imponible y al tipo efectivo
Para entender la incidencia, conviene recordar que la base imponible del IRPF resulta de restar deducciones y gastos a los rendimientos netos. Cuando la Tesorería devuelve cuotas que previamente se consideraron gasto, esa devolución debe restarse de las cuotas deducidas, aumentando así la base. Los datos oficiales del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones reflejan que la devolución media fue de aproximadamente 600 euros, mientras que quienes abonaron diferencias pagaron de media unos 450 euros. Aunque parezcan importes modestos, pueden ser suficientes para desplazar a un contribuyente a un tramo superior en la escala del IRPF y, por tanto, encarecer su carga fiscal.
Casos distintos: devolución versus pago de diferencias
En el primer escenario, el autónomo que recibió una devolución en el ajuste de 2026 verá reducido el importe de cuotas que pudo deducir en 2026; el resultado es una aumento de la base imponible y una posible subida del tipo marginal aplicado. En el segundo caso, el profesional que regularizó aportaciones al ingresar diferencias ampliará la deducción por cuotas en 2026, lo que disminuye la base imponible y puede traducirse en una reducción del tipo efectivo. En ambos supuestos la variable clave es el cruce entre las cifras de la Seguridad Social y la información fiscal reportada en el IRPF.
Declaración, automatización y controversia jurídica
Sobre el cómo declarar, la Dirección General de Tributos (DGT) dictaminó —en una resolución vinculante de diciembre de 2026— que estas cantidades deben imputarse en la declaración del ejercicio en que se produce el ajuste (esto es, en 2026), en lugar de rectificar la autoliquidación de 2026. Ese criterio fue ratificado por la Agencia Tributaria en un informe del subdirector general del IRPF, Manuel de Miguel Monterrubio. No obstante, los asesores fiscales alertan de que esta práctica podría vulnerar el principio de devengo, según el cual los gastos e ingresos se imputan cuando se generan. Esa discrepancia jurídica anticipa una posible oleada de reclamaciones administrativas y judiciales en los próximos meses.
Qué hará Hacienda y qué deben hacer los autónomos
Fuentes de la Agencia Tributaria confirman que, aunque será responsabilidad del autónomo incorporar el ajuste al borrador, se automatizará el cálculo que suma o resta el resultado de la regularización de 2026 con las deducciones por las cuotas pagadas en 2026. Pese a esa ayuda técnica, resulta clave que los contribuyentes revisen el borrador y conserven las notificaciones de la Tesorería. Además, hay plazos concretos: quienes reciban una liquidación a favor de la Seguridad Social deben abonar las diferencias antes del último día del mes siguiente a la notificación; y la declaración en la que se incorpora el ajuste se puede presentar hasta el 30 de junio.
Regularización de 2026 y riesgos operativos
Mientras muchos aún resuelven las consecuencias de 2026 en su renta de 2026, la Seguridad Social ya ha iniciado el proceso de regularización correspondiente a 2026. La Tesorería está notificando los resultados tras recibir de Hacienda el informe definitivo sobre el IRPF declarado la campaña anterior. Asociaciones del sector, como la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), advierten de que el nuevo procedimiento replica errores anteriores, sobre todo en la adaptación de casos de pluriactividad, societarios y colaboradores, lo que aumenta la incertidumbre y el riesgo de recursos.
Recomendaciones finales
En este contexto, resulta prudente que los autónomos verifiquen su borrador, consulten con su gestor o asesor fiscal y guarden toda notificación oficial. Revisar si la devolución o el pago de diferencias impacta en la base imponible puede evitar sorpresas y, en su caso, planificar reclamaciones si consideran que se vulnera el principio de devengo. La combinación de automatizaciones fiscales y la complejidad técnica del nuevo sistema exige atención para no dejar pasar plazos ni errores que puedan traducirse en costes adicionales.