La sesión bursátil arrancó con un tono negativo: el Ibex 35 abrió con un retroceso del 1,6%, situándose en los 17.305 puntos en los primeros movimientos. Ese descenso llega en un contexto doblemente adverso: por un lado, el repunte del petróleo y, por otro, la incertidumbre geopolítica derivada de la tensión en Oriente Próximo.
Además, la cercanía del parón por Semana Santa provoca una jornada de baja liquidez, lo que suele amplificar los movimientos a la baja cuando predominan las ventas defensivas.
El factor energético marcó el compás desde primera hora. El barril de Brent se movía alrededor de los 107,8 dólares tras repuntar más de un 6%, mientras que el WTI quedó en torno a los 106,17 dólares, igualmente con avances notables.
Ese encarecimiento del crudo responde, en buena medida, a las preocupaciones sobre posibles interrupciones de suministro ante la escalada de tensiones en la región, y ha reforzado el apetito por valores ligados al petróleo, al tiempo que ha penalizado a los sectores más cíclicos.
Impacto del petróleo y la geopolítica en la apertura
La subida del precio del crudo actúa como piedra angular en la lectura de mercado: un Brent disparado tiende a elevar costes para la economía y a generar inflación, pero también beneficia a empresas del sector energético. En esta sesión, el avance del crudo ha activado un efecto de selección, con inversores rotando hacia nombres vinculados a la energía y reduciendo exposición a activos más sensibles al ciclo económico. Al mismo tiempo, las declaraciones públicas y movimientos militares alrededor de Oriente Próximo han incrementado la volatilidad, incentivando una postura más conservadora entre gestores e inversores particulares.
Valores que se mueven con el crudo
En el tablero del Ibex 35, Repsol se situó entre los protagonistas por su correlación directa con el petróleo, anotando una subida cercana al 2,35%. También registraron avances compañías como Redeia y Enagás, con incrementos en torno al 1,36%, beneficiadas por la preferencia por activos considerados más defensivos o ligados a infraestructuras. En sentido contrario, valores cíclicos como ArcelorMittal y IAG sufrieron ajustes relevantes, con descensos del 4,4% y aproximadamente el 3%, respectivamente, reflejando la mayor aversión al riesgo.
Tono europeo y flujos hacia activos refugio
El desplome del selectivo español no fue un fenómeno aislado: las principales plazas de Europa abrieron también en rojo, con caídas en Fráncfort (-1,37%), Milán (-1,3%), París (-1,24%) y Londres (-0,69%). En divisas, el euro se debilitó frente al dólar hasta situarse en torno a 1,1528 billetes verdes, mientras que la rentabilidad del bono español a diez años descendió hasta el 3,534%, una señal de búsqueda de refugio por parte de algunos inversores. Esta combinación apunta a una rotación temporal de activos de mayor riesgo hacia instrumentos considerados más seguros.
Contexto de mercado y sesión de transición
La jornada tenía además el matiz de ser una jornada de transición previa al cierre por el Viernes Santo y el Lunes de Pascua, lo que suele traducirse en volúmenes menores y movimientos amplificados por noticias puntuales. En este escenario, la atención se centra en la evolución de la crisis en Oriente Próximo y en la dirección que tome el precio del petróleo durante las próximas sesiones, factores capaces de condicionar la tendencia en el corto plazo y de alterar la apetencia por riesgo en los mercados europeos.
Hechos corporativos y cierre de la sesión
En el plano corporativo, destacó el anuncio en Indra del nombramiento de Ángel Simón como presidente no ejecutivo, en sustitución de Ángel Escribano, una decisión apoyada por la SEPI, principal accionista con un 28% del capital. Movimientos así atraen atención en sesiones de baja actividad porque pueden condicionar la percepción sobre la gestión y el rumbo de determinadas compañías. En conjunto, el arranque refleja un mercado pendiente de la marcha del crudo y de la evolución geopolítica, con inversores adoptando una actitud más cautelosa hasta que la situación se clarifique.