Mercados nerviosos: petróleo, inflación y la posibilidad de una tregua marcan el cierre de marzo

El IBEX 35 cerró en positivo en la última sesión del mes, pero la guerra en Irán, el encarecimiento del petróleo y el repunte de la inflación dejan un balance negativo para marzo y alta volatilidad en los mercados

La última sesión del mes dejó un rebote en los principales índices, pero no logró revertir un mes marcado por la aversión al riesgo. El IBEX 35 subió un 0,68% hasta situarse en 17.049 puntos, aunque el selectivo encajó una caída acumulada en marzo del 7,14% a raíz del estallido del conflicto en Irán, el notable encarecimiento del petróleo y el incremento de las expectativas de inflación.

En paralelo, en la sesión se vieron avances en Wall Street y en otros índices europeos, lo que puso un matiz optimista a un mes de elevada volatilidad.

Los movimientos no fueron homogéneos: mientras el Nasdaq repuntaba alrededor del 2% y el S&P500 se anotaba cerca del 1%, el DAX escalaría un 0,5% y el FTSE londinense un 0,6% en la misma sesión.

Estos vaivenes reflejan la tensión entre noticias geopolíticas —con informaciones sobre la posible retirada o repliegue de operaciones— y datos macro que alimentan el nerviosismo entre gestores e inversores.

La guerra en Irán y el impacto sobre el petróleo

El conflicto en Irán ha disparado al alza el precio del crudo: el Brent se mantiene en torno a los 107 dólares por barril después de haberse acercado a subir un 50% desde el inicio de las hostilidades. Este encarecimiento de la energía ha sido clave para que las expectativas de inflación vuelvan a tomar protagonismo, presionando tanto a acciones como a renta fija. A su vez, la mejora desde máximos y la toma de beneficios en determinados activos ayudó a que los bonos del Tesoro mostraran cierta fortaleza en la última sesión.

El estrecho de Ormuz y la presión logística

La situación en el estrecho de Ormuz sigue siendo un foco de riesgo: fuentes han señalado que Irán mantiene un control de facto sobre el paso, lo que eleva costes, primas de seguro y tiempos de tránsito. Además, circulan planes y propuestas, por parte de Teherán, para imponer tasas sobre los buques que crucen la vía, lo que aumentaría el riesgo político y operativo para el comercio marítimo y, por ende, contribuiría a mantener el precio del petróleo presionado.

Macroeconomía, confianza y comportamiento de valores

En el frente doméstico y regional, la confianza de los consumidores sorprendió al repuntar en marzo, impulsada por perspectivas algo más optimistas sobre la actividad empresarial y el mercado laboral. No obstante, los datos de contratación y vacantes apuntaban a una ralentización previa al conflicto, lo que muestra un panorama mixto. Según analistas, estos movimientos pueden indicar que el deterioro se modera, pero no constituyen aún una recuperación robusta.

Inflación en la eurozona y efectos en la renta variable

Eurostat reportó que la tasa de inflación interanual en la eurozona se situó en el 2,5% en marzo, seis décimas por encima del 1,9% de febrero, el mayor avance en varios meses. Este repunte está directamente vinculado al alza de la energía por el conflicto en Irán y condiciona las expectativas sobre la política monetaria en Europa y Estados unidos, reduciendo la probabilidad de recortes de tipos y manteniendo la presión sobre activos sensibles a las tasas.

En el IBEX 35 las subidas destacadas las lideró Indra con un rebote cercano al 4,2%, seguida de ACS y Cellnex (todas alrededor del 2%) y de Repsol con un 1,7%. También avanzaron Arcelormittal, Grifols y BBVA, mientras que en la parte baja figuraron Fluidra, Naturgy y Amadeus.

Metales preciosos y renta fija: señales contradictorias

El comportamiento de los metales preciosos añade otra capa de complejidad. A pesar de la tensión geopolítica, el oro y la plata corrigieron con fuerza: el oro llegó a recortar cerca de un 25% desde los máximos alcanzados a comienzos de marzo y cotizaba por debajo de los niveles vistos semanas atrás. Esta caída ha estado impulsada por el fortalecimiento del dólar y el aumento de los rendimientos de la deuda, que elevan el coste de oportunidad de mantener oro, un activo que no rinde cupón.

Al mismo tiempo, el repunte en las rentabilidades del Tesoro y la mayor fortaleza del dólar han alterado la rentabilidad relativa entre clases de activo, provocando liquidaciones en posiciones apalancadas sobre metales y una mayor búsqueda de liquidez por parte de los inversores.

Perspectivas y factores a vigilar

De cara al corto plazo, los mercados permanecerán muy sensibles a dos vectores: la evolución del conflicto en Irán y las lecturas macro sobre inflación y empleo. Una desescalada real o una apertura del estrecho de Ormuz podría aliviar las tensiones en el precio del crudo y mejorar el sentimiento, mientras que un agravamiento del conflicto mantendría la prima de riesgo energética y la volatilidad elevada.

Los inversores deberían vigilar de cerca las noticias diplomáticas, los datos de inflación y los movimientos en los rendimientos de la deuda, ya que serán determinantes para la dirección de las bolsas y de activos refugio en las próximas semanas.

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