La asamblea anual del Instituto de la Empresa Familiar presentó un cambio de dirección: Eloi Planes, ejecutivo de Fluidra, fue proclamado presidente en un proceso respaldado por la organización. En su intervención de clausura, Planes apeló a la estabilidad y a la creación de un entorno que genere confianza, poniendo de relieve el papel de las empresas familiares en la transformación económica y social del país.
El acto, celebrado en la Fundación Joan Mir de Barcelona, sirvió para formalizar el relevo y para situar sobre la mesa las prioridades que marcarán la agenda de la entidad.
Relevo estatutario y perfil del nuevo presidente
La candidatura de Planes salió adelante por unanimidad y, según los estatutos del IEF, ocupará el cargo durante un periodo de dos años no prorrogables.
Sustituye a Ignacio Rivera, vinculado a la Corporación Hijos de Rivera y a la marca Estrella Galicia. En su discurso, Planes destacó que las empresas familiares no son actores secundarios: contribuyen con más de diez millones de empleos y representan alrededor del 57% del PIB.
Reivindicó la capacidad de estas compañías para combinar esfuerzo, ambición y preservación del legado familiar, y defendió la legitimidad de su voz en los debates públicos.
Prioridades y demandas para mejorar la competitividad
Junto con el llamamiento a la estabilidad, la asamblea identificó varios retos estructurales que condicionan la competitividad: la ampliación del Aeropuerto del Prat, el retraso en el despliegue de renovables y la necesidad de modernizar las infraestructuras. La crisis ferroviaria iniciada en enero se mencionó como ejemplo del impacto de los fallos en conectividad sobre empresas y ciudadanos. Desde el IEF se urgió a una cooperación más estrecha entre administraciones y agentes económicos para resolver cuellos de botella que afectan tanto al tejido productivo como al bienestar general.
Llamamiento institucional y contexto político
La Generalitat, representada por el conseller de Presidencia, Albert Dalmau, valoró que la organización regresara a la ciudad de su origen y aprovechó para apelar a la confianza en tres niveles: autonómico, europeo y nacional. Dalmau advirtió sobre el aumento de las tensiones públicas, al referirse al incremento de decibelios en el debate, y subrayó la conveniencia de bajar el tono para facilitar soluciones compartidas. El conseller también recordó la necesidad de tomar decisiones estratégicas que permitan sacar partido a la colaboración entre gobiernos e instituciones europeas.
Visión sobre el futuro de las empresas familiares
Planes defendió que las empresas familiares deben mantener un equilibrio entre legado y futuro: arraigo en el territorio y apertura a nuevas formas de liderazgo. Reclamó que la asamblea anual funcione como un foro para conectar al futuro al conjunto del tejido productivo y, en particular, a las generaciones más jóvenes. Según el nuevo presidente, esas generaciones demandan nuevas prácticas directivas sin renunciar a las raíces que les confieren identidad y propósito. La organización territorial y su capacidad de articular voces locales también fueron resaltadas como elementos clave.
Agenda social y retos domésticos
Además de las cuestiones de competitividad, la asamblea abordó preocupaciones sociales que afectan al colectivo empresarial, como el precio de la vivienda y el futuro del estado del bienestar. Planes insistió en que la aportación de las empresas familiares debe contemplar tanto la generación de empleo como la contribución al sostenimiento de servicios públicos y cohesión social. «No somos algo pequeño», afirmó, para recalcar la dimensión y responsabilidad de este tipo de empresas en la economía nacional.
Compromiso colectivo y hoja de ruta
El nuevo presidente cerró su intervención con un mensaje de cooperación: consideró la etapa que comienza como una oportunidad para evolucionar sin perder la esencia y para aumentar la influencia del instituto sin perder proximidad con la realidad empresarial. Apeló a que la presidencia no sea un proyecto personal, sino compartido por todos los asociados, y avanzó que trabajará con las delegaciones territoriales y la asamblea para priorizar iniciativas que impulsen la estabilidad, la competitividad y la confianza en el tejido productivo. La intervención dejó claro que la combinación de liderazgo, continuidad y diálogo será el eje de la gestión.