El precio del diésel en Estados Unidos alcanzó en los últimos días niveles récord, rondando los 6,50 dólares por galón. La escalada se debe, en gran parte, a la combinación de la guerra entre EE.UU. e Irán y la invasión rusa de Ucrania que redujo la disponibilidad de crudo y bombeó los costos al consumidor final. Ante este panorama, los camioneros y agricultores se ven obligados a absorber desembolsos que afectan su competitividad, justo cuando el país se prepara para las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
En respuesta, el presidente Donald Trump firmó el lunes una orden ejecutiva que amplía el acceso al llamado diésel rojo combustible tradicionalmente reservado para maquinaria agrícola y equipos fuera de la carretera. La disposición elimina el requisito de uso fuera de la vía pública y suspende el impuesto federal que grava su consumo en carreteras, aplazándolo sin intereses ni penalizaciones hasta el 31 de diciembre.
Detalles de la orden ejecutiva
El documento, publicado por la Casa Blanca, instruye al Secretario del Tesoro a diferir el pago del impuesto especial sobre el diésel teñido de rojo durante el resto del año. Además, ordena al Secretario de Agricultura garantizar el suministro en zonas de alta demanda y al Secretario de Transporte coordinar con los estados y organizaciones del sector para facilitar la distribución. La medida también exige explorar vías para eliminar por completo la obligación de pagar los impuestos diferidos, aunque Trump ha indicado que la exención no será permanente.
Alcance temporal y mecanismo de diferimiento
La exención permanecerá vigente hasta el 31 de diciembre y se aplicará sin intereses ni sanciones. Los usuarios que adquieran el diésel rojo podrán hacerlo sin la justificación de estar fuera de carretera, lo que abre el mercado a conductores de camiones de largo recorrido y a granjas que dependen del combustible para el transporte de productos. El diferimiento del impuesto genera un ahorro directo estimado en varios cientos de millones de dólares para los sectores involucrados.
Impacto en transportistas y agricultura
Para los camioneros la medida representa una reducción significativa del costo operativo, pues el impuesto federal sobre el diésel suele rondar el 0,3 centavo por galón. Al eliminar esa carga, se espera que los costos de transporte de mercancías bajen ligeramente, lo que podría traducirse en precios más competitivos en la cadena de suministro. Para los agricultores la disponibilidad de diésel sin impuestos en áreas rurales garantiza que la maquinaria de cosecha y tractoría continúe operando sin incrementos adicionales.
Los líderes de ambas industrias han recibido la medida con optimismo, señalando que la flexibilidad para comprar el combustible sin restricciones regulatorias simplifica la logística y evita retrasos en la cadena productiva, especialmente en la temporada de cosecha que se aproxima.
Contexto político y geopolítico
La decisión llega en una coyuntura electoral crítica. El Partido Republicano mantiene una estrecha mayoría en el Senado y la Cámara de Representantes, pero los sondeos indican que la inflación y el costo de vida, impulsados por el alza del combustible, están erosionando la popularidad del presidente. La medida busca, por tanto, mitigar el descontento de los votantes en un momento en que el precio del diésel es una de las principales preocupaciones citadas en encuestas recientes.
Además, la orden ejecutiva se produce tras la presión de Washington a los países del G7 para que liberen 100 millones de barriles de diésel, una medida que buscaba aliviar la escasez global provocada por los conflictos internacionales. Aunque la cantidad exacta de reservas que ingresarán al mercado estadounidense no se ha revelado, la combinación de diplomacia y política interna subraya la importancia estratégica del combustible en la agenda del gobierno.
Su efectividad dependerá de la capacidad de los distribuidores para satisfacer la demanda y de la evolución de los precios internacionales del crudo en los próximos meses.



