En la apertura del IV Encuentro EXPANSIÓN Energía, celebrado en el Hotel Wellington de Madrid, el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, presentó una visión clara sobre el papel que están desempeñando las energías renovables en la coyuntura actual.
Groizard vinculó directamente la expansión renovable con la contención de precios ante las tensiones derivadas del conflicto en Oriente Próximo y el bloqueo ocasional del estrecho de Ormuz. Según su intervención, la respuesta española combina capacidad técnica, impulso regulatorio y una estrategia que prioriza tanto al consumidor como al tejido industrial.
La directora de EXPANSIÓN, Ana I. Pereda, abrió la jornada resaltando el nuevo estatus del sector: de actividad económica a elemento geoestratégico. Pereda señaló que el reciente repunte de precios energéticos ha elevado la importancia de las decisiones políticas y empresariales, y situó el encuentro como un foro para debatir cómo avanzar.
En ese marco, Groizard defendió acelerar medidas concretas: desde la electrificación masiva hasta la mejora de la transparencia en los procesos de acceso a la red.
Ventaja competitiva: talento y exportación tecnológica
El secretario de Estado destacó que España no solo reduce la factura energética interna, sino que también exporta conocimiento. En sus palabras, el país dispone de especialistas y desarrollos punteros en ámbitos de renovables que hoy se aplican fuera de sus fronteras. Esta capacidad de exportación —que es, en esencia, una forma de valor añadido tecnológico— coloca a España en una posición favorable para liderar proyectos internacionales y atraer inversiones, según Groizard.
Formación y crecimiento internacional
El desarrollo de talento se traduce en empresas y profesionales que llevan soluciones españolas a otros mercados. Groizard subrayó la importancia de combinar políticas públicas que faciliten la innovación con marcos regulatorios que permitan escalar proyectos. Para él, la reputación tecnológica española en renovables es un activo que debe aprovecharse mediante acuerdos internacionales y programas de cooperación industrial.
Electrificar hogares e industria: prioridades prácticas
Una de las propuestas centrales fue la idea de «electrificar todo lo electrificable», empezando por los hogares. Groizard sostuvo que cada bomba de calor, cada motor eléctrico y cada caldera eléctrica que sustituya a un sistema fósil representa un avance hacia la independencia energética. Además, puso el foco en la necesidad de acomodar la demanda mediante la ampliación de permisos de acceso a las redes eléctricas y en dar prioridad a industrias ya existentes que pueden cambiar a consumo eléctrico en plazos cortos y con impacto real en la reducción de emisiones.
Conexiones y priorización industrial
Groizard criticó que hay sectores con consumo demostrado y proyectos listos para conectarse que no siempre reciben la prioridad necesaria. Reclamó agilizar los procedimientos de conexión a la red y revisar criterios para que las instalaciones con mayor capacidad de descarbonización rápida tengan acceso preferente. Este enfoque pretende acelerar resultados medibles y maximizar el aprovechamiento de las inversiones en electrificación.
Transparencia frente a la especulación y apuesta por gases renovables
Otro eje de la intervención fue la lucha contra los llamados comportamientos especulativos en mercados y procesos de conexión. El Gobierno, dijo Groizard, trabaja para mejorar la transparencia mediante la publicación periódica de qué tipos de solicitudes de acceso están concedidas y cuáles están pendientes. Esa medida busca iluminar tanto las carencias en la puesta en marcha de proyectos como los casos en que permisos obtenidos no se aprovechan, reduciendo así fricciones y expectativas no cumplidas.
Al tiempo, el secretario de Estado reconoció que no todo puede electrificarse. Por ello abogó por incorporar gases renovables al mix energético como complemento necesario para alcanzar la independencia energética y garantizar flexibilidad. La coexistencia de una mayor electrificación con biometano y otros gases de origen renovable forma parte, según Groizard, de una estrategia equilibrada hacia la descarbonización.
El coste de la transición y su retorno
Para cerrar su intervención, Groizard recordó que la factura de la crisis energética de 2026 fue enormemente elevada, superior incluso a estimaciones de inversión para descarbonizar por completo economías como la del Reino Unido. En ese contexto, afirmó que avanzar en la transición no solo es necesario desde el punto de vista ambiental y geoestratégico, sino también rentable a medio plazo: anticipó que, con las actuaciones apropiadas, la transición terminará compensando las inversiones realizadas y reduciendo la exposición a fluctuaciones externas.
En su balance final, el secretario de Estado insistió en que España cuenta con los ingredientes para consolidar una nueva era energética: talento, industria y marcos regulatorios en evolución. La combinación de electrificación, apertura de redes, transparencia y gases renovables es, según su mensaje, la receta para afrontar desafíos actuales y posicionar al país como referente global en la transformación energética.