Cada otoño reviso mi hoja de cálculo para comparar la composición de mi cartera con la del año anterior. Ese ejercicio me permite observar, como si fuera una foto de familia, el crecimiento o la contracción de cada posición. En 2026 la variación más notable ha sido la reducción del efectivo y la incorporación de private markets mientras que mantengo una fuerte apuesta por la bolsa y acorto mi exposición a criptomonedas.
Liquidez y efectivo: ¿cuánto efectivo es realmente necesario?
El segmento de cash sigue vivo, pero ahora representa un 13,6 % del total, frente al 16,9 % del año pasado. La disminución no se debe a una venta masiva, sino a que el resto de la cartera ha crecido de forma desproporcionada, diluyendo el peso del efectivo. Además, la cuenta remunerada pasó del 14,4 % al 5,5 % porque he decidido colocar la mayor parte del patrimonio en instrumentos de mayor rendimiento. La lógica es sencilla: como autónomo societario, necesito un colchón que cubra de siete a ocho meses de gastos, pero no más. Utilizo la cuenta de Trade Republic, que sigue siendo mi opción favorita para mantener liquidez sin perder poder adquisitivo frente a la inflación.
Estrategia bursátil: reforzar la exposición mediante DCA
El bloque de acciones constituye el grueso de la cartera, subiendo del 42,1 % al 47,7 % del total. Este aumento procede de dos factores clave. Primero, sigo aplicando la estrategia de Dollar Cost Average (DCA), comprando de forma periódica sin intentar predecir el mercado. Segundo, el comportamiento del IBEX 35 y de los índices estadounidenses durante el último año ha favorecido a los inversores con tolerancia al riesgo. Mantengo posiciones en los fondos indexados de Indexa Capital (Cartera 10/10) y MyInvestor (Cartera Metal), delegando la gestión a estos robo-advisors para ahorrar tiempo aunque acepto la comisión correspondiente. Mi perfil sigue siendo de máximo riesgo, pero recalco que cada inversor debe adaptar la exposición a su propia tolerancia.
Acciones con mayor potencial en el IBEX 35
Dentro del universo español, destaco cuatro valores que actualmente presentan una relación riesgo-beneficio atractiva. Bankinter cotiza alrededor de 16,6 €, con un stop loss fijado en 16,30 €; BBVA ronda los 25,2 € y protege la posición con un stop en 24,32 €; Repsol se sitúa cerca de 30,8 € y el stop se ubica en 29,50 €; por último, Unicaja se observa como una posible entrada si supera los 3,68 €, con stop en 3,45 €. Estas decisiones se basan en el análisis técnico reciente y en la resistencia detectada alrededor de los 19 800 puntos del IBEX.
Private markets y cripto: nuevas fronteras y límites prudentes
Una de las novedades más interesantes de este año es la inclusión de private markets que ahora representan el 1,3 % de la cartera. Hasta hace poco, estos activos estaban reservados a fondos de pensiones y grandes patrimonios; hoy gestoras como Apollo permiten el acceso a pequeños inversores mediante plataformas reguladas. La exposición es todavía modesta, pero abre la puerta a inversiones en deuda privada, infraestructura y capital no cotizado, diversificando aún más la estrategia. En contraste, he recortado mi posición en criptomonedas a menos del 2 % del total, pese a la creciente expectativa de entrada institucional. La decisión responde a la volatilidad persistentemente alta y a la necesidad de proteger el capital frente a posibles correcciones.
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