El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llegó a Pekín el 11 de abril de 2026 en lo que supone su cuarta visita a China en cuatro años. La llegada, que fue recibida por autoridades chinas en el aeropuerto, se produjo tras una modificación de la ruta habitual del vuelo oficial debido a la tensión en Oriente Medio.
La delegación española, que incluye a su esposa Begoña Gómez, desembarcó tras un trayecto que sustituyó la escala prevista en Omán por una parada en Azerbaiyán, decisión adoptada por razones de seguridad aérea vinculadas a la guerra en Irán.
La delegación fue recibida por representantes del Ejecutivo chino y por la cúpula diplomática española en el país, en un gesto protocolario que anticipa una agenda intensa.
El vuelo de la Fuerza Aérea Española aterrizó a las 10:00 hora española; en las imágenes oficiales se observó la entrega de ramos y la presencia de la embajadora Marta Betanzos. Este desplazamiento combina objetivos políticos y económicos con el objetivo explícito de afianzar la asociación entre España y China en un momento de convulsión internacional.
Itinerario y encuentros previstos
La agenda oficial comenzará con visitas a centros académicos y tecnológicos de relevancia. Sánchez tiene previsto acudir a la universidad de Tsinghua y a la Academia China de Ciencias, donde le será concedido un título honorífico y donde pronunciará una conferencia. También visitará la sede de la tecnológica Xiaomi, un encuentro que combina diplomacia económica y exploración de oportunidades para el tejido empresarial español.
Reuniones con la cúpula política
El viaje incluye citas bilaterales con las principales autoridades chinas: encuentros con Xi Jinping, el primer ministro Li Qiang y el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular, Zhao Leji. Con Li Qiang se prevé presidir la firma de varios acuerdos que apuntan a facilitar la cooperación en sectores estratégicos. Estas reuniones forman parte de una agenda de alto nivel que busca profundizar la confianza política y abrir canales para la colaboración futura.
Objetivos económicos y estratégicos
Una piedra angular del viaje es la atracción de inversión china hacia España. Sánchez mantendrá encuentros con inversores y representantes de empresas innovadoras y participará en actos con la Cámara de Comercio UE-China. Entre los intereses declarados figura asegurar el acceso a recursos críticos, incluida la cooperación en materias primas clasificadas como tierras raras, esenciales para industrias tecnológicas y energéticas. La estrategia española aspira también a diversificar socios comerciales y a garantizar mayor presencia de capital y tecnologías chinas en el mercado español.
Aspectos científicos y culturales
Además del componente económico, la visita integra iniciativas en ciencia y educación: la condecoración por parte de la Academia China de Ciencias y la conferencia en Tsinghua buscan impulsar intercambios académicos y proyectos conjuntos. Estos encuentros pretenden reforzar la cooperación en investigación y facilitar la circulación de talento y conocimiento entre ambas naciones, dentro de un marco que la delegación describe como diálogo para la innovación.
Contexto y reacciones
El desplazamiento se produce en un momento de alteraciones geopolíticas en Oriente Medio, lo que motivó la modificación de la ruta aérea y sitúa la visita en un escenario sensible. El Gobierno español además ha expresado su deseo de que China contribuya a la desescalada regional y al fin del conflicto en Irán. En el plano político interno, el viaje ha suscitado críticas de la oposición, que ha cuestionado el momento elegido y ha ofrecido valoraciones sobre la imagen pública del presidente.
Balance provisional
Tras cumplir con su agenda en Pekín, Sánchez tiene prevista la vuelta a España el miércoles siguiente, cerrando una estancia breve pero concentrada en objetivos concretos: reforzar la relación bilateral, promover inversión y garantizar cooperación en áreas estratégicas. El éxito de la visita se medirá por los acuerdos firmados y por la capacidad de atraer proyectos que generen empleo y transferencia tecnológica, sin perder de vista el complejo contexto internacional que condiciona la diplomacia actual.