Telefónica cierra la venta de su filial mexicana y mantiene su estrategia de salida de Hispanoamérica

Telefónica vende Telefónica México por 389 millones de euros a Melisa Acquisition, cierra otra etapa en Hispanoamérica y refuerza su foco en mercados clave como España, Alemania, Brasil y Reino Unido

Telefónica ha formalizado la venta del 100% de Telefónica México al consorcio Melisa Acquisition —liderado por OXIO y Newfoundland Capital Management— por aproximadamente 389 millones de euros. La compañía comunicó la transacción a la CNMV y la enmarca dentro de su plan de gestión de cartera para reducir la exposición en Hispanoamérica.

Desde el punto de vista contable, el movimiento corrige un perímetro que la compañía ha ido acotando en los últimos ejercicios.

La operación se presenta como el último paso de un repliegue que ya afectó a varias filiales de la región entre 2026 y 2026.

Aunque la venta cierra una etapa, el saldo económico es modesto: los expertos alertan de que el acuerdo prácticamente no genera plusvalías relevantes para el grupo, y su efecto sobre la acción será limitado.

Detalles financieros de la operación

En términos contables, las filiales vendidas registraban un valor contable cercano a 288 millones de euros, y Telefónica habría asumido una deuda aproximada de 100 millones de euros, por lo que el resultado neto queda reducido. Además, el EBITDA atribuido al negocio mexicano en 2026 fue de 128 millones de euros, lo que sitúa el precio de la transacción en torno a 3 veces el EBITDA. Para algunos analistas este múltiplo confirma una valoración contenida frente a los estándares del grupo.

Impacto en la valoración y en la cotización

El importe de la operación equivale a una porción limitada de la capitalización bursátil de Telefónica —alrededor del 1,77% según cálculos de mercado—, por lo que su influencia en la cotización será mínima. Consultoras y bancos como GVC Gaesco, Bankinter y Renta 4 coinciden en que la noticia es positiva desde el punto de vista estratégico, pero de escaso recorrido en términos de creación de valor. Plusvalía y efecto contable aparecen en sus informes como limitados, y la recomendación de algunos analistas se mantiene en “mantener” con objetivos de precio conservadores.

La salida ordenada de Hispanoamérica

La venta mexicana se inserta en una política deliberada de desinversiones iniciada por la nueva dirección. Entre las transacciones anunciadas o cerradas desde 2026 y 2026 figuran ventas en Argentina (operación de envergadura por unos 1.190 millones de euros), Perú (precio simbólico de 900.000 euros más asunción de deuda por 1.240 millones), Colombia (acuerdo con Millicom por un efectivo de 182 millones más 1.550 millones de deuda financiera neta), así como desinversiones en Uruguay, Ecuador y Chile. Además, Movimientos previos en Centroamérica entre 2019 y 2026 completaron el repliegue regional.

Foco estratégico y mercados restantes

El presidente del grupo, Marc Murtra, ha dejado claro que la prioridad es concentrar recursos en mercados considerados clave: España, Alemania, Brasil y Reino Unido. Tras la operación en México, la única posición relevante que permanece en la región es la de Venezuela, lo que refrenda la transformación del negocio hacia un perímetro más europeo y con menor exposición a la volatilidad regulatoria y macroeconómica de Hispanoamérica.

Competencia local y lectura simbólica

Más allá de las cifras, la salida tiene un componente simbólico: Telefónica nunca logró revertir la fuerte posición de América Móvil en México, controlada por el empresario Carlos Slim. Su filial Telcel domina cerca del 58% del mercado móvil frente al alrededor del 15% que llegó a ostentar Telefónica. Incluso iniciativas regulatorias como la reforma de 2014 no alteraron sustancialmente ese equilibrio, dejando un negocio con márgenes limitados y perspectivas de crecimiento menguadas.

En conjunto, la venta de México es coherente con la estrategia de simplificación del grupo: busca una compañía más predecible y con mayor capacidad de inversión en sus prioridades. No obstante, desde la óptica del accionista, la transacción no supone una inyección significativa de valor inmediato, sino más bien un paso más en la reconfiguración del perímetro corporativo.

Scritto da Federica Bianchi

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