En un movimiento que redefinirá su mapa de presencia internacional, Telefónica ha firmado un acuerdo para vender el 100% de su capital en Telefónica México al consorcio Melisa Acquisition, formado por Oxio y Newfoundland Capital Management, por un importe de 450 millones de dólares (aproximadamente 389-390 millones de euros).
La operación ha sido comunicada a la CNMV y se articula a través de la sociedad Telefónica Hispanoamérica, que concentra los activos del grupo en la región. Este paso encaja en una estrategia más amplia de gestión activa de cartera cuyo objetivo es priorizar mercados clave y reducir la exposición a economías de alta complejidad.
El acuerdo incluye la transmisión del 100% de las sociedades que operan bajo la marca en México, como Pegaso PCS y Celular de Telefonía, y se ha pactado sobre la base de un firm value que podrá ajustarse por conceptos habituales como deuda neta y capital circulante al cierre.
El cierre definitivo queda condicionado a autorizaciones regulatorias, en particular del IFT en México, y al cumplimiento de las condiciones contractuales habituales en este tipo de transacciones corporativas. Mientras tanto, la operación ya marca la intención de Telefónica de concentrar recursos en sus mercados de mayor prioridad.
Detalles de la operación
La compraventa se erige sobre un precio de 450 millones de dólares y, según fuentes vinculadas al proceso, refleja la estructura actual de la filial, más orientada hacia un modelo asset-light tras acuerdos de acceso a red mayoristas. Oxio, con perfil tecnológico, y Newfoundland Capital Management, con experiencia en activos en mercados emergentes, constituyen un comprador híbrido que busca explotar la base de clientes y las capacidades comerciales de la filial. La transacción materializa un traspaso de activos y contratos comerciales que, según Telefónica, se ejecutará preservando la continuidad del servicio y los acuerdos mayoristas vigentes para garantizar cobertura nacional.
Estructura y condiciones
El precio acordado podrá sufrir los ajustes de deuda neta y capital circulante que se aplican de forma estándar en compras de este tipo. Adicionalmente, la operación está sujeta a la revisión de las autoridades regulatorias en México y a las aprobaciones que deban emitir tanto la CNMV como el IFT. Firm value es aquí el concepto que se utiliza para fijar la transacción antes de adaptarla a la situación financiera real al momento del cierre. La intención declarada por el comprador incluye modernizar la oferta con soluciones tecnológicas propias y mantener acuerdos mayoristas para no afectar la cobertura país mientras se ejecuta la integración.
Contexto competitivo en México
El mercado móvil mexicano ha estado dominado históricamente por Telcel, la filial de América Móvil, que acumulaba hacia el cierre de 2026 aproximadamente un 58% de cuota, frente a un 16% de AT&T y un 15% de Telefónica, según datos oficiales. La reforma de telecomunicaciones de 2014 abrió expectativas de mayor competencia, pero tanto AT&T como Telefónica han denunciado que las medidas regulatorias no lograron equilibrar plenamente el campo de juego frente a la fuerte posición de Carlos Slim y sus activos. Los elevados costes de espectro y la concentración de mercado han complicado la rentabilidad de las inversiones intensivas en infraestructura.
Impacto para Telefónica y el mercado
Desde la óptica del grupo presidido por Marc Murtra, la venta en México cierra un ciclo de desinversiones en Hispanoamérica que ha incluido la salida de múltiples países y que en 2026 ya generó pérdidas significativas en el resultado neto consolidado. La operación contribuirá a la reducción de deuda y a simplificar la estructura del grupo, permitiendo redirigir capital a mercados con mayor potencial de crecimiento y menor volatilidad cambiaria, como España, Brasil, Alemania y Reino Unido. Sin embargo, es previsible que la transacción arroje minusvalías contables por la diferencia entre inversión histórica y precio de venta, tal y como ocurrió en otras desinversiones previas.
Consecuencias contables y operativas
En términos contables la operación implica reconocer pérdidas si el valor de venta no cubre las inversiones netas acumuladas; dichas minusvalías ya impactaron las cuentas del grupo en ejercicios anteriores. Operativamente, la salida de México reduce la complejidad de la exposición a riesgos macro y regulatorios en la región y permite a la dirección focalizar esfuerzos en el despliegue de 5G y fibra en mercados prioritarios. Para los usuarios, los compradores han manifestado su intención de preservar la continuidad del servicio y mejorar la propuesta comercial aprovechando capacidades tecnológicas.
Perspectivas y próximos pasos
La materialización definitiva de la venta dependerá de las aprobaciones regulatorias y de los ajustes financieros que se apliquen al firm value. Si se cumplen los plazos habituales, la operación reforzará la estrategia de rotación de activos de Telefónica, manteniendo su presencia en Brasil y en otros mercados estratégicos. Mientras tanto, analistas del sector valoran la transacción como coherente con una hoja de ruta orientada a reducir apalancamiento y mejorar la generación de cash flow libre, aunque subrayan el coste reputacional y contable de abandonar un mercado con base de clientes significativa.