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27 mayo 2026

Tensión y cooperación: la visión de Benjamn Len sobre España, la OTAN y la economía

Benjamn Len reconoce divergencias en materia de defensa con el Gobierno español pero apuesta por profundizar la cooperación económica y estratégica

El embajador de Estados Unidos en España y Andorra, Benjamn Len, ofreció una visión combinada de advertencia y optimismo en un desayuno del Nueva Economía Forum. Ante un público atento, Len situó la mayor fricción bilateral en el terreno del gasto en defensa, recordando el compromiso colectivo alcanzado en la cumbre de la OTAN y subrayando que, en su opinión, España ha sido la única nación que manifestó públicamente que no cumpliría el objetivo de alcanzar el 5% del PIB en ese epígrafe. Al mismo tiempo, el embajador enfatizó que las relaciones económicas y sociales entre ambos países mantienen un dinamismo que permite mirar hacia adelante con expectativas positivas.

En el plano económico, Len repasó cifras y realidades tangibles: Estados Unidos figura como el principal inversor extranjero en España, con una inversión que en 2026 alcanzó los 116.900 millones de euros y que sostiene alrededor de 70.000 empleos, mientras que el comercio bilateral supera los 67.000 millones de euros. Esa base material, apuntó, obliga a buscar reciprocidad y a trabajar para facilitar intercambios comerciales en el marco del acuerdo arancelario suscrito entre Estados Unidos y la Unión Europea el año pasado.

Choque sobre prioridades de defensa

Len situó parte de la tensión actual en la interpretación de los compromisos de la Alianza. Recordó el acuerdo colectivo que impulsó la ambiciosa cifra del 5% del PIB para gasto en defensa y apuntó que la negativa española a adherirse a ese objetivo ha sido fuente de frustración desde la Administración de Donald Trump. Además, aludió de forma indirecta a decisiones posteriores que complicaron la relación bilateral, como la denegación del permiso para utilizar las bases de Morón y Rota en operaciones contra Irán, lo que, según él, alimentó los reproches públicos de algunos responsables estadounidenses.

Presencia militar y compromisos

El embajador defendió la importancia estratégica de las bases españolas: alrededor de 7.000 militares estadounidenses y sus familias residen en Rota y Morón, instalaciones que, afirmó, son esenciales para la «defensa compartida». Len reconoció el compromiso de España con el objetivo del 2% fijado en 2014, pero insistió en que el panorama de amenazas exige un aumento del esfuerzo y una mayor preparación. Bajo su mensaje subyace la idea de que la seguridad colectiva requiere inversiones y una clara coordinación transatlántica.

Economía: potencial y demanda de reciprocidad

Más allá de la agenda militar, el embajador puso el foco en la relación económica como terreno de cooperación y resolución de discrepancias. Fue tajante al asegurar que la presencia de grandes empresas españolas en Estados Unidos y el volumen de inversión norteamericana en España conforman una base sólida para estrechar lazos. Len definió cuatro prioridades para su mandato, entre las que figuran la construcción de una relación económica «más fuerte y más justa» y la promoción de condiciones que faciliten la inversión. Su diagnóstico es claro: la prosperidad compartida funciona como catalizador para solucionar tensiones políticas.

Las cuatro prioridades anunciadas

El embajador detalló sus ejes de trabajo: fortalecer la relación económica bilateral, robustecer la seguridad colectiva, abordar conjuntamente los desafíos estratégicos del siglo XXI y profundizar la cooperación en Latinoamérica. Cada prioridad combina elementos comerciales y geopolíticos, con el objetivo de convertir la relación en una asociación pragmática y de largo plazo. Len defendió además que muchas de las discrepancias actuales pueden resolverse mediante diálogo y proyectos conjuntos entre empresas y administraciones.

Geopolítica y respuesta del Gobierno español

En el terreno geopolítico, el embajador advirtió sobre la creciente influencia de China, a la que calificó de riesgo por prácticas que afectan a la propiedad intelectual y a la integridad de las democracias. Dijo que España debe manejar con cautela sus vínculos tecnológicos y estratégicos con ese país. Frente a estas declaraciones estadounidenses, la reacción oficial española, representada por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, fue contundente: descartó que España pueda ser expulsada de la OTAN, negó temores de retira de tropas similar al anunciado para Alemania y defendió la política exterior española como «humanista y coherente», remarcando el actual gasto en defensa del 2,1% del PIB y la voluntad de proporcionar las capacidades que exija la Alianza.

El panorama que describen ambas partes combina advertencias y apuestas por la cooperación. Mientras Benjamn Len reclama mayor claridad en asuntos de seguridad y más compromiso en el gasto militar, el Ejecutivo español insiste en su credibilidad internacional y en un enfoque que, según sus defensores, armoniza principios y pragmatismo. En cualquier caso, los interlocutores coinciden en que la relación bilateral dispone de una base económica robusta y de oportunidades de colaboración que, si se gestionan con diálogo, pueden superar las controversias actuales.

Autor

Francesca Galli

Francesca Galli, florentina con formación bancaria, decidió cambiar de carrera tras un congreso en Palazzo Vecchio: hoy elabora análisis de mercados y columnas sobre ahorro e inversión. En la redacción propone líneas editoriales atentas a la transparencia y guarda la agenda de su primer empleo en banca.