Volatilidad del petróleo y su impacto en el comercio global

Global Trade Alert advierte que la volatilidad del precio del petróleo puede frenar el crecimiento del comercio mundial, con efectos que tardan meses en aparecer

Un reciente informe de Global Trade Alert advierte sobre los riesgos que entraña la fluctuación de los precios del petróleo para el intercambio de mercancías a nivel global. El estudio, elaborado a partir de modelos que reproducen crisis previas como la pandemia de Covid-19 y el desplome de materias primas de 2008, detecta que la volatilidad es un factor especialmente dañino.

En este contexto, volatilidad se entiende como la variabilidad impredecible del precio del crudo a lo largo del tiempo, y el análisis sostiene que esa variabilidad puede erosionar la actividad comercial más que un precio alto pero estable.

Los modelos del organismo independiente estiman una contracción del crecimiento del comercio mundial de bienes del orden del 1,75% para finales del próximo año si la perturbación en los mercados petroleros persiste.

Simon Evenett, fundador de GTA y profesor asociado con experiencia en comercio internacional, subraya que los efectos no son inmediatos: pueden tardar hasta 19 meses en materializarse a medida que se renegocian acuerdos, se ajustan inventarios y se modifica la confianza de consumidores y empresas.

El informe insiste en que lo que debilita la actividad comercial es la incertidumbre, no exclusivamente el nivel del precio.

Canales por los que la volatilidad actúa sobre el comercio

La investigación desglosa cómo la oscilación de precios permea la cadena de suministro. En primer lugar, la renegociación de contratos de transporte ante precios erráticos tarda en reflejarse en tarifas y puede generar pausas en el comercio. En segundo lugar, las empresas reducen inventarios por prudencia financiera, lo que impacta el flujo de mercancías. Además, la confianza del consumidor en mercados clave suele mermar con la incertidumbre energética, lo que reduce la demanda de bienes importados. Aunque índices como las tarifas de contenedores entre Asia y Occidente han permanecido estables por la débil demanda, los efectos acumulados pueden aparecer con meses de retraso.

Mecanismos temporales y retrasos

El análisis muestra que la transmisión de choques energéticos al comercio suele ser gradual: contratos a largo plazo, calendarios logísticos y decisiones de compra corporativas introducen fricciones temporales. Por eso la GTA advierte que un repunte sostenido de la volatilidad puede traducirse en una «segunda ola» de deterioro comercial, incluso cuando las tarifas aparentes del transporte no hayan subido de inmediato. Este desfase implica que los responsables de política y las empresas deben vigilar indicadores adelantados y no solo precios spot.

Escenarios proyectados y regiones más afectadas

El informe contempla varios escenarios: un aumento del 25% en la volatilidad en 12 meses —similar a la crisis energética posterior a la invasión a gran escala de Ucrania— y una duplicación de la volatilidad, comparable al pico observado en el desplome de 2008. En el peor de los casos, África y Oriente Próximo sufrirían las caídas más pronunciadas en el crecimiento del comercio, superiores a 8 puntos porcentuales. China registraría un impacto cercano a 3 puntos porcentuales, casi tres veces mayor que el estimado para estados unidos.

Diferencias por regiones

No todas las áreas del mundo reaccionan igual: Asia emergente y Latinoamérica mostrarían efectos menos perceptibles en el corto plazo, mientras que China, Japón, la eurozona y Estados Unidos verían un lastre en sus tasas de crecimiento del comercio. El estudio explica que esto se debe a la composición exportadora e importadora de cada región y a su exposición a suministros energéticos y cadenas de valor intensivas en transporte.

Implicaciones para previsiones y medidas de mitigación

Las proyecciones de organismos como la Organización Mundial del Comercio pueden verse revisadas a la baja si la situación en Oriente Próximo mantiene la incertidumbre. La GTA destaca que un mundo con precios altos pero estables es menos dañino para el intercambio de bienes que uno con precios erráticos, porque la estabilidad permite a los exportadores de materias primas compensar a los exportadores manufactureros. En el horizonte actual, la volatilidad del precio del crudo es casi un 60% superior a los niveles previos al conflicto, lo que, según las tendencias, implicaría una reducción adicional del crecimiento comercial de 1,1 puntos porcentuales hacia finales de 2027.

Qué pueden hacer empresas y gobiernos

Entre las respuestas prácticas figuran reforzar estrategias de cobertura financiera, diversificar proveedores y rutas logísticas, y diseñar contratos con cláusulas que mitiguen el impacto de variaciones energéticas. Las autoridades también pueden facilitar liquidez y coordinación internacional para evitar cuellos de botella. En conjunto, la recomendación es enfocarse en reducir la exposición a choques de volatilidad y mejorar la resiliencia de las cadenas globales si se busca amortiguar la caída de los flujos de mercancías.

Scritto da Lucia Ferretti

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