En la última fase de la discusión sobre los tributos municipales, la alcaldesa Maider Etxebarria y su gabinete han planteado una subida general del 3,4 % para el ejercicio 2027. El objetivo, según explican, es cubrir el aumento de los costes operativos del Ayuntamiento, que incluyen el precio del combustible, la energía, los materiales de la construcción y la escasez de mano de obra. Asimismo, la administración local señala que el envejecimiento de la población y la mayor demanda de servicios sociales hacen imprescindible reforzar la recaudación para mantener la calidad de los servicios públicos sin recurrir a endeudamiento.
Propuesta del ejecutivo municipal
El borrador presentado por el gobierno local contempla no solo el incremento del 3,4 % en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) sino también subidas en otras tasas como la de basuras y los precios públicos vinculados a la asistencia domiciliaria. La tasa de residuos se elevaría un 10 %, pasando de 0,41 €/mes para pisos pequeños a 1,46 €/mes para viviendas de mayor superficie. En cuanto a los servicios sociales, el plan incluye un aumento adicional del 2,5 % para cubrir la ampliación de la ayuda a domicilio, argumentando que la inflación ha desfasado los precios actuales.
Posiciones de la oposición
Los grupos de la oposición no han aceptado de plano la propuesta del Ejecutivo. EH Bildu y Elkarrekin abogan por congelar los impuestos y limitar el ajuste de precios públicos a entre el 1,5 % y el 2 %. Rocío Vitero, portavoz de Bildu, ha defendido la necesidad de actuar con prudencia frente al entorno inflacionario y ha señalado que los vecinos de Vitoria-Gasteiz ya sienten el peso de la crisis energética y del aumento de los combustibles.
Partido Popular
El Partido Popular, representado por Iñaki García Calvo y la concejala Blanca Lacunza, presenta la alternativa más radical: propone la eliminación total de la subida, la congelación de todas las tasas y la reducción de la tasa de basuras para el 80 % de los hogares, mediante un cálculo que combine metros cuadrados y número de empadronados. Además, el PP solicita suprimir el recargo del 50 % del IBI a viviendas vacías y ampliar las bonificaciones a familias numerosas en el impuesto de vehículos y en las colonias de verano.
Elkarrekin
El bloque Elkarrekin, por su parte, ha registrado trece enmiendas que pretenden bajar los impuestos y limitar el incremento de los precios públicos al 2 %. Su discurso se centra en la necesidad de que la administración siga siendo solvente sin cargar más a los vecinos, a quienes consideran ya afectados por la «espiral inflacionista» que afecta al país.
Calendario y posibles escenarios
El debate se cerrará el viernes 16 de octubre, día fijado para la votación inicial en el pleno municipal. Según fuentes internas, el gobierno de Etxebarria necesita el apoyo de al menos otro grupo para aprobar su proyecto, lo que hace imprescindible una ronda intensiva de contactos y negociaciones durante la semana previa. Con las elecciones municipales a pocos meses, la capacidad de la coalición PSE-PNV para encontrar consensos será determinante para su supervivencia política. Un acuerdo que mantenga la subida del 3,4 % podría ser percibido como insensible, mientras que una congelación total arriesgaría el equilibrio presupuestario del Ayuntamiento.
En última instancia, la presión de los ciudadanos, la postura de los partidos y la urgencia de financiar los 1,3 millones de euros que cuesta mantener los servicios diarios conformarán el escenario final. El próximo pleno será, según la propia alcaldesa, una oportunidad para «dejar pelos en la gatera» y alcanzar un pacto que garantice la continuidad de los servicios sin sobrecargar a la población. La atención está ahora centrada en las mesas de negociación y en la reacción del electorado, que decidirá el futuro de la coalición en los próximos comicios.



