En los últimos años ha cambiado la forma en que muchas familias en Chile acceden a su lugar de residencia. El Censo muestra que 26,2% de los hogares vive en una vivienda arrendada, cifra que contrasta con el 17,7% de 2002 y revela una transformación sostenida en el mercado habitacional.
Este fenómeno convive con la persistente aspiración de la casa propia, pero también con limitaciones económicas y crediticias que condicionan esa meta.
Este artículo revisa las razones detrás del aumento del arriendo, las barreras para comprar y cómo distintos actores del mercado interpretan esta realidad.
Se consideran tanto testimonios de especialistas como datos de empresas del sector para ofrecer una visión completa y práctica.
Por qué crece el arriendo: necesidad y también elección
El aumento del arriendo en Chile tiene causas diversas.
Para una minoría es una opción deliberada vinculada a la movilidad laboral, el estilo de vida y la flexibilidad. No obstante, la mayoría lo adopta por falta de alternativas financieras. Francisco Ackermann, creador de contenido de educación financiera y fundador de Ackermann Propiedades, señala que gran parte de quienes arriendan no han descartado la compra; más bien, arrendar por necesidad se ha convertido en la respuesta inmediata ante restricciones económicas.
Ventajas percibidas del arriendo
Quienes eligen arrendar valoran la flexibilidad: la posibilidad de cambiar de barrio o ciudad según trabajo o preferencias personales. Este beneficio, sin embargo, viene acompañado de incertidumbres: la renovación de contrato depende del propietario y el acceso a zonas bien conectadas es cada vez más limitado, lo que genera volatilidad en precios y condiciones.
Riesgos y costes ocultos
El mercado de arriendo actual es más caro y competitivo que antes. Rodrigo Krebs, gerente de Marketing de Enlace Inmobiliario, advierte que precios en aumento, menor disponibilidad y cambios en cláusulas contractuales dificultan la planificación a largo plazo.
La barrera de la compra: crédito, ahorro y expectativas
A pesar de que la casa propia sigue siendo el principal anhelo, acceder a ella es hoy más complejo. La dificultad para obtener un crédito hipotecario y la necesidad de un pie significativo se cuentan entre los principales obstáculos. Ackermann destaca la discrepancia entre lo que la gente quiere y lo que el mercado financiero permite: hay hogares que pueden pagar un arriendo pero no logran reunir el ahorro inicial o cumplir los requisitos bancarios.
Ejemplo ilustrativo: aspirar a una vivienda valuada en 15.000 UF implica un dividendo que puede llegar a los 3,5 millones de pesos mensuales, niveles fuera del alcance de muchos. Esa brecha entre expectativa y capacidad efectiva explicaría por qué algunos postulan a créditos sin avanzar hasta la preaprobación.
Percepción y preparación financiera
Los datos de Enlace Inmobiliario muestran que, pese a las dificultades, existe interés por la compra: el 68,1% considera que es un buen momento para adquirir una vivienda y el 69,2% ve probable solicitar un crédito hipotecario en los próximos doce meses. Sin embargo, 44% identifica la renta mínima exigida por la banca como el principal impedimento y 27% señala la falta de ahorro para el pie.
Además, la autopercepción de preparación financiera aumentó de 32,5% a 52,4%, un avance que refleja mayor interés e información, pero no necesariamente un cambio profundo en conocimientos prácticos que faciliten la obtención del crédito.
Consecuencias sociales y estrategias posibles
Investigadores como Santiago Truffa, del Centro Inmobiliario de la Escuela de Negocios ESE de la Universidad de los Andes, describen una trampa habitacional: hogares con capacidad para pagar arriendo no alcanzan las condiciones exigidas por el sistema financiero. Las principales limitaciones incluyen el alto precio de las viviendas, condiciones crediticias más estrictas y la ausencia de instrumentos que permitan un acceso progresivo a la propiedad.
Estas barreras afectan sobre todo a jóvenes, a la clase media emergente y a trabajadores con ingresos variables o informales. En ese contexto, el arriendo se consolida como solución inmediata más que como una etapa planificada hacia la propiedad.
De la teoría a la práctica: usar el arriendo como etapa
Desde Enlace Inmobiliario se propone no polarizar la discusión: arrendar y comprar pueden ser fases complementarias en una trayectoria habitacional. La recomendación es mejorar la información financiera, ordenar los gastos y considerar primeras viviendas más pequeñas como pasos realistas hacia la adquisición de un inmueble propio.