El mercado del alquiler en Cataluña mostró una combinación de subida de precios y menor actividad contractual en el tercer trimestre de. Según las cifras proporcionadas por el Institut Català del Sòl (Incasòl), la renta media alcanzó los 876,83 euros, lo que representa un incremento interanual del 4,5%.
Al mismo tiempo, se formalizaron 26.962 contratos, una cifra levemente inferior a la del mismo periodo de.
Estos datos muestran una dinámica en la que los límites regulatorios sobre las rentas han influido en el comportamiento de propietarios e inquilinos, provocando movimientos hacia la compraventa o el alquiler de corta duración.
En este texto se analizan las cifras generales, la situación en las zonas tensionadas y el comportamiento específico de la ciudad de Barcelona.
Panorama general del tercer trimestre de
Entre julio y septiembre de se cerró un saldo neto positivo de 1.584 contratos de alquiler habitual en toda Cataluña, lo que indica que se firmaron más contratos de los que se dieron de baja.
No obstante, el total de contratos formalizados descendió un 0,5% respecto al mismo trimestre de y un 2% frente al segundo trimestre de. Estas cifras reflejan una ralentización en la actividad contractual a pesar del encarecimiento de las rentas.
La combinación de precios al alza y contratos estancados suele obedecer a decisiones de oferta: algunos propietarios optan por vender o destinar inmuebles a alquileres temporales cuando los topes de renta limitan la rentabilidad de los contratos tradicionales. Esta reorientación del parque disponible puede, paradójicamente, impulsar las rentas medias al reducir la oferta de contratos residenciales estables.
Comportamiento en las zonas tensionadas
Las 271 localidades declaradas como zonas tensionadas concentran el 94% de los arrendamientos formalizados entre julio y septiembre de. En ese conjunto, la renta media se situó en 894,78 euros, un alza del 4,3% interanual. Pese a la subida de las rentas vigentes, la firma de nuevos contratos permaneció prácticamente estancada, con una variación negativa del 0,3%.
En estas áreas rige el Índice de Referencia de Arrendamientos de Vivienda (IRAV), un mecanismo que limita las actualizaciones de las rentas. La presencia de ese límite explica en parte la menor rotación contractual: cuando los propietarios consideran que la regulación reduce el retorno esperado, pueden retirar la vivienda del mercado de alquiler habitual o buscar alternativas de explotación.
Impacto en la oferta y la demanda
La tensión entre oferta regulada y demanda persistente puede generar dos efectos contrapuestos: por un lado, menos inmuebles disponibles para contratos largos; por otro, una presión al alza sobre las rentas de los arrendamientos que sí permanecen en el mercado. En las zonas tensionadas, la estadística muestra que la subida de precios coexiste con una ligera contracción en la actividad de nuevos contratos.
La ciudad de Barcelona: subidas moderadas y repuntes en contratos
En Barcelona capital, el número de contratos firmados en el tercer trimestre de ascendió a 7.855, lo que supone un incremento del 5% interanual. Sin embargo, este repunte convive con cifras históricas bajas: el tercer trimestre de registró apenas 7.484 contratos, uno de los peores periodos de la serie, y el segundo trimestre de llegó a los 7.411 contratos.
La renta media en Barcelona aumentó de forma más moderada que en el conjunto de Cataluña, con un alza del 1,7% hasta situarse en 1.133 euros. Es decir, la capital muestra una combinación de mayor dinamismo en la firma de contratos respecto a periodos recientes, pero con incrementos de precio menos pronunciados que los observados a nivel autonómico.
Lectura para inquilinos y propietarios
Para los inquilinos, la subida de la renta media implica un coste creciente, aunque la existencia de topes y de instrumentos como el IRAV puede limitar subidas extremas en zonas concretas. Para los propietarios, la decisión entre mantener un alquiler habitual, vender o optar por alquileres de temporada depende ahora más que nunca de la regulación local y de la expectativa de rentabilidad.
Las cifras del Incasòl ilustran cómo las medidas regulatorias y las decisiones de los propietarios moldean la oferta y los precios en el mercado del alquiler.