Caída de España en el índice global de confianza para la inversión extranjera

Kearney muestra por qué la deuda, el paro y las restricciones a compras extranjeras están cambiando la percepción de España entre los grandes ejecutivos

La percepción internacional sobre España como destino para el capital exterior ha sufrido un retroceso que preocupa a responsables políticos y empresas. Según una encuesta de la consultora Kearney realizada entre más de 500 altos directivos en enero de 2026, el país ha descendido del puesto undécimo al decimoquinto en su índice de confianza para la inversión extranjera.

Este cambio se suma a una caída sostenida desde 2026, cuando España ocupaba el octavo lugar, lo que refleja una pérdida de siete posiciones en tres años.

Los ejecutivos encuestados identifican varios factores que explican esa menor atracción: el elevado nivel de deuda pública, la persistencia de un paro estructural y las medidas de control sobre adquisiciones foráneas aprobadas por el Gobierno de Pedro Sánchez.

Aunque el sondeo se realizó antes de que se apreciara por completo el efecto de la escalada del conflicto en Oriente Medio y la subida de precios del petróleo, los participantes ya alertaban de la creciente tensión geopolítica a comienzos de año.

Factores económicos que pesan

Entre las causas señaladas con mayor frecuencia figura la carga de deuda pública, que alcanzó el 103% del PIB a finales de 2026, y una tasa de desempleo que Kearney describe como el más alto de la Unión Europea. Estos elementos afectan la percepción de estabilidad macroeconómica y la capacidad de recuperación ante shocks externos. El descenso de la confianza se acompaña de datos oficiales: el volumen de inversión extranjera directa en España registró en 2026 una caída del 22%, situándose en 30.764 millones de euros, según la Secretaría de Estado de Comercio.

Control de adquisiciones: alcance y ejemplos

Otro freno al interés de los capitales internacionales es el refuerzo del mecanismo de control de inversiones extranjeras, prorrogado hasta finales de 2026, que exige autorizaciones previas para operaciones en sectores considerados estratégicos. Este marco ha servido para vetar o condicionar operaciones relevantes: el Ejecutivo impidió la adquisición de Talgo por parte de una firma húngara y moduló la entrada de Saudi Telecom en Telefónica. El blindaje es permanente para inversores fuera de la UE y temporalmente ampliado para europeos, una decisión que los directivos interpretan como protección de interés nacional pero también como una capa adicional de requisitos regulatorios.

Sectores que siguen despertando interés

A pesar del descenso global, algunos ámbitos españoles mantienen atractivo para los inversores. Los directivos sitúan a las energías renovables y al transporte de mercancías entre las áreas con mayor potencial, citando la posición de España en la transición energética europea y el flujo de capitales hacia la logística. Además, como motivos para invertir en España, se repiten la calidad de las infraestructuras, la trayectoria de crecimiento económico y el talento laboral, cada uno mencionado por un 27% de los encuestados.

Energías renovables y transporte de mercancías

Los inversores valoran la combinación de recursos naturales, condiciones climáticas favorables y proyectos de red que colocan a España en una posición competitiva en renovables. En paralelo, el país ha recibido flujos significativos hacia el transporte de mercancías, con inversiones que, según Kearney, superan en proporción a las registradas en otras grandes economías europeas. Esos sectores actúan como contrapeso al efecto de los factores macro y reguladores, atrayendo capitales más selectivos y orientados a largo plazo.

Contexto internacional y reacción de las empresas

En el ránking de Kearney, Estados unidos mantiene el liderazgo global, seguido por Canadá, Japón y China, y Asia coloca diez mercados entre los 25 primeros, un reflejo del cambio de peso económico mundial. La encuesta muestra que el 88% de los ejecutivos planea aumentar su inversión internacional en los próximos tres años, aunque un 36% identifica las tensiones geopolíticas como la principal amenaza y un 90% advierte sobre la complejidad regulatoria derivada de las nuevas políticas industriales. Analistas de Kearney recuerdan que, mientras el capital sigue fluyendo, las empresas están afinando su selectividad al ponderar riesgos políticos, capacidad tecnológica y condiciones del mercado local.

Scritto da Marco TechExpert

Cómo la transparencia de blockchain oculta la identidad de los principales poseedores

Récord de inversión en capital privado y venture capital en España en 2026