Caída del bitcoin del 50% y la reacción de los grandes inversores

Bitcoin ha borrado las ganancias acumuladas desde la victoria de Donald Trump y el mercado redirige capital hacia el oro en medio de incertidumbres regulatorias y tipos altos

El mercado de criptomonedas atraviesa un periodo turbulento: Bitcoin, la referencia del sector, ha retrocedido alrededor de un 50% desde sus máximos de octubre y ha eliminado las subidas registradas después de la victoria de Donald Trump en noviembre de 2026.

Este texto fue actualizado el miércoles, 18 febrero 2026, y recoge cómo la salida masiva de dinero ha afectado tanto a pequeños como a grandes inversores. La magnitud del descenso refleja una dinámica compleja donde confluyen apalancamiento, mercados de derivados y la reubicación de capital hacia activos considerados más seguros.

La retirada de posiciones no se limita a Bitcoin: otras criptodivisas como Ethereum, Solana, XRP, USDC y la moneda de Binance también han experimentado retrocesos significativos en las últimas semanas. Mientras tanto, el interés por el oro se ha intensificado, con entradas masivas en ETFs que gestionan cerca de 350.000 millones de dólares, frente a los aproximadamente 80.000 millones que acumulan los fondos de Bitcoin.

Factores que explican la corrección

Varios elementos contribuyen a este proceso. En primer lugar, el elevado grado de apalancamiento en el ecosistema cripto multiplica el impacto de las caídas de precio: cuando el valor de las posiciones baja, los mecanismos de liquidez forzada generan ventas adicionales. En segundo lugar, el mercado de derivados es mucho mayor que el mercado spot, lo que amplifica los movimientos y puede acelerar ciclos descendentes. Por último, la persistencia de tipos de interés altos en Estados Unidos reduce el atractivo de activos de riesgo, ya que la renta fija y la deuda de alta calidad ofrecen rentabilidades competitivas.

La guerra por la confianza: oro frente a criptomonedas

El metal precioso ha recuperado protagonismo como activo refugio. Bancos centrales, fondos soberanos y gestores patrimoniales constituyen una base compradora estable que ha volcado capital hacia el oro en busca de preservación de valor. El incremento de patrimonio en los ETFs de oro contrasta con las salidas en los productos de Bitcoin, una señal de que parte del mercado prefiere activos menos volátiles ante la incertidumbre geopolítica y monetaria. Expertos destacan que la estructura de comprador del oro difiere de la del cripto, menos expuesta a dinámicas sistémicas de apalancamiento.

Impacto en los ETFs de criptomonedas

Los ETFs de Bitcoin lanzados en Estados Unidos hace dos años, patrocinados por gestoras como BlackRock, Fidelity, Invesco o Vanguard, están registrando pérdidas. El precio al que compraron criptodivisas algunos de estos fondos es hoy superior al valor de mercado, provocando reembolsos sin precedentes en su corta historia. En abril de 2026 estos ETFs llegaron a sumar 169.000 millones de dólares; la concentración de mercado es elevada, con un solo emisor moviendo gran parte del volumen, lo que añade fragilidad a la dinámica de salida.

Regulación y perspectivas

La incertidumbre normativa en Washington añade volatilidad. La aprobación de la Clarity Act en el Senado, destinada a establecer un marco regulatorio para las criptomonedas y a convertir a Estados Unidos en un polo atractivo para el sector, sufre retrasos. Ese aplazamiento perjudica la confianza de inversores institucionales y minoristas que esperaban mayor certidumbre legal. Analistas de entidades como Citi no sitúan por ahora un criptoinvierno como escenario central, pero reconocen que la posibilidad de una corrección prolongada condiciona el sentimiento y aumenta la propensión a vender.

Opiniones de inversores destacados

Figureas del mundo financiero, como Michael Burry, han advertido sobre riesgos sistémicos y la potencial escalada hacia una «espiral» bajista si las condiciones empeoran. Frente a esa visión pesimista, otros operadores consideran que las caídas recientes se inscriben en la naturaleza cíclica de las criptomonedas, con volatilidades pronunciadas después de eventos como los halvings. La diferencia ahora es la mayor presencia institucional desde 2026, que añade tamaño pero también nuevas fuentes de presión cuando los precios retroceden.

El futuro inmediato dependerá de la evolución de la normativa en Estados Unidos, de la política monetaria y de si se restablece la confianza de los inversores minoristas e institucionales.

Scritto da Staff

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