La jornada en Europa arrancó con un tono negativo: el IBEX 35 abrió con una caída del 1,3%, situándose en torno a los 16.918 puntos, en una semana marcada por una elevada volatilidad y por la fuerte subida del petróleo, que cotiza por encima de los 101 dólares por barril.
La percepción del riesgo en los mercados se ha reorientado hacia la evolución del suministro energético, convirtiendo al crudo en el barómetro principal del apetito por activos de riesgo. Esta situación ha tensionado a los distintos segmentos del mercado y ha reabierto debates sobre inflación y decisiones de política monetaria.
Tensiones en la oferta de crudo
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha advertido que el mercado afronta la mayor disrupción de suministro de su historia tras el bloqueo del Estrecho de Ormuz, corredor clave por el que transita una parte sustancial del petróleo mundial.
Para intentar atenuar la presión sobre los precios, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos autorizó temporalmente la compra de petróleo ruso ya cargado en buques, una medida dirigida a ampliar el alcance del suministro global pese a las sanciones vigentes. Además, los anuncios sobre posibles liberaciones de reservas y operaciones coordinadas para aumentar oferta han entrado en la ecuación, aunque la persistencia del bloqueo amplifica la incertidumbre sobre costes y seguros marítimos.
Riesgo geopolítico y previsiones
La posibilidad de una escalada en Oriente Medio sigue como telón de fondo. Líderes regionales han dejado claro que el control del Estrecho de Ormuz podría mantenerse como palanca de presión y las declaraciones internacionales han subrayado que las prioridades estratégicas pueden sobreponerse al coste del petróleo. Por su parte, Goldman Sachs advirtió que el barril podría superar los niveles récord de 2008 si los flujos a través del estrecho permanecen deprimidos durante marzo, lo que añadiría gravedad a las previsiones de inflación y consumo. En este contexto, el riesgo de prolongación del conflicto condiciona las expectativas de corto plazo.
Efectos en crédito, renta fija y bancos
El malestar no se limita al crudo: ha emergido el temor a un colapso en el mercado del crédito privado tras las limitaciones de reembolso impuestas por entidades como Morgan Stanley y Cliffwaters en fondos concretos. Paralelamente, los precios de los bonos se han resentido y los analistas de Link Securities apuntan que la subida de la energía podría reavivar presiones inflacionistas, obligando a los bancos centrales a contemplar subidas de tipos en lugar de los recortes que algunos inversores aguardaban. El cóctel de menor liquidez en fondos privados y repunte de inflación potencia la aversión al riesgo.
Sector bancario y valores clave
En el terreno del IBEX, los bancos lideraban las pérdidas: Santander y BBVA retrocedían cerca del 2%, mientras que otros pesos pesados como Inditex recortaban alrededor del 1,7%. Entre las mayores caídas figuraban ArcelorMittal (-2,5%) y Amadeus (-2%). Solo algunos valores ligados a la energía y a los servicios regulados ofrecían resistencia: Repsol rebotaba cerca del 1,3% y utilities como Redeia, Enagás y Endesa mantenían ligeros avances. El sentimiento general se vio ya deteriorado al inicio de la sesión, con inversores atentos a noticias que puedan alterar aún más la oferta energética.
Qué vigilar en las próximas horas
Los factores a seguir son claros: la duración del bloqueo del Estrecho de Ormuz, la evolución de las medidas para aumentar oferta (incluidas liberaciones de reservas y autorizaciones temporales de compra), la reacción de los seguros marítimos y, en el frente financiero, la estabilidad de los fondos de crédito privado y el comportamiento de la renta fija. Los mercados estarán pendientes además de cualquier dato o declaración que cambie las expectativas sobre inflación y la posible respuesta de los bancos centrales. En resumen, la combinación de riesgo geopolítico y estrés en segmentos de crédito mantiene alta la probabilidad de volatilidad hasta que haya señales claras de normalización.