Friedrich Merz, el actual canciller de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) ha descartado públicamente la posibilidad de dimitir, a pesar de la creciente insatisfacción dentro de su propio partido. En una entrevista con Financial Times el dirigente de 70 años sostuvo con firmeza: «No lo haré», y añadió que el verdadero desafío es si su gobierno puede introducir reformas fundamentales en el sistema de Seguridad Social. Su determinación se muestra como respuesta directa a los recientes reveses electorales sufridos en regiones clave del este alemán.
Presión interna y retos electorales
Los resultados de las elecciones en Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental dejaron al CDU fuera del parlamento regional en Mecklemburgo por primera vez en sus 81 años de historia, y la AfD se prepara para obtener la primera administración estatal en Sajonia-Anhalt, una hazaña no vista desde la Segunda Guerra Mundial. Estas derrotas han intensificado las críticas de los militantes del partido, que culpan a la falta de liderazgo y a la ausencia de medidas populares de impulso económico. Merz, sin embargo, insiste en que los inversores internacionales siguen viendo a Alemania con optimismo, recordando que “ningún inversor nos ha dicho que vaya a abandonar Alemania por culpa de la AfD”.
Plan de reforma del sistema de pensiones y agenda económica
El eje central de la agenda de Merz es la reconfiguración del costoso sistema de pensiones de reparto. Propone la creación de un fondo de pensiones inspirado en el modelo sueco, lo que describió como un posible «punto de inflexión» que exigirá una labor legislativa minuciosa. Además, desde que asumió el cargo en mayo del año pasado, ha relajado el límite de endeudamiento para lanzar un amplio paquete de inversión en infraestructuras y defensa, con la intención de revitalizar una economía que, según él, “todavía está débil”. La conferencia Invest in Germany que iniciará el lunes, servirá como escaparate para demostrar que el clima de inversión ha mejorado.
Respuesta frente a la AfD y la política europea
Merz se muestra inflexible ante la extrema derecha. Aunque no simpatiza con el concepto de «cordón sanitario», asegura que “si existe un cordón sanitario, nosotros somos ese cordón sanitario”, y reitera que no cooperará con un partido que quiere “salir de la UE, abandonar la OTAN y dejar de apoyar a Ucrania”. Señala, sin embargo, que el apoyo a la AfD podría seguir creciendo, rondando el 30 % según las últimas encuestas. En el ámbito europeo, menciona que el posible triunfo de Marine Le Pen en Francia representaría un desafío para la relación franco-alemana, pero sostiene que “Francia necesitaría a Europa tanto como la necesita Alemania”. También alerta sobre el elevado nivel de endeudamiento del euro y subraya la necesidad de un Banco central Europeo fuerte e independiente, anticipando la posible salida anticipada de Christine Lagarde en 2027.
Fortalecimiento de la defensa comercial y apoyo a Ucrania
En defensa de la economía europea, Merz apoya la ampliación del arsenal comercial de la UE, citando una propuesta conjunta con Emmanuel Macron para crear un instrumento que permita a la Comisión restringir rápidamente el acceso al mercado único en caso de coerción externa. Además, elogió al comisario de Comercio, Maros Sefcovic por sus negociaciones con Pekín para reducir el superávit chino, aunque advierte que la presión sobre la industria europea es “sin precedentes”. Por último, reiteró el compromiso de Alemania con el apoyo militar y financiero a Ucrania, advirtiendo que cualquier retirada tendría “un impacto enorme en todo el orden político de este continente”.



