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28 agosto 2026

Cómo el Tesoro de EE.UU. está manejando su deuda y el impacto de Japón

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, implementa una estrategia audaz para manejar la deuda de EE.UU., mientras Japón enfrenta su propia crisis financiera.

Cómo el Tesoro de EE.UU. está manejando su deuda y el impacto de Japón

En agosto de 2026, la deuda pública de Estados Unidos alcanzó un récord histórico de 40 billones de dólares. Este hito refleja un déficit fiscal persistente del 6% del PIB un nivel que, en cualquier otro país, sería motivo de alarma inmediata. Sin embargo, en la mayor economía del mundo, este escenario se ha normalizado tras años de gasto expansivo y políticas fiscales que ningún gobierno ha corregido de fondo.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent resumió la situación con una frase que ha resonado en los mercados: «no hay nada mágico en deber 40 billones de dólares». Detrás de esta declaración hay una maquinaria de gestión de la deuda cada vez más sofisticada y una crisis en Japón que se ha entrelazado con la estadounidense, haciendo difícil hablar de una sin mencionar la otra.

La estrategia del ‘put de Bessent’

El ‘plan Bessent’ o ‘put de Bessent’ se refiere a una estrategia específica de gestión del perfil de vencimientos de la deuda estadounidense. Ante la escalada de los rendimientos de los bonos a largo plazo, el Tesoro decidió actuar directamente sobre el mercado. La mecánica implica duplicar las recompras de bonos con vencimientos entre 10 y 30 años, pasando de 2.000 a 4.000 millones de dólares por operación.

Para financiar estas recompras sin depender de la Reserva Federal, el Tesoro está emitiendo más deuda a corto plazo, como letras (T-bills) a 3 y 6 meses, y utilizando esos fondos para retirar bonos de largo plazo del mercado. El resultado es un aplanamiento artificial de la curva de tipos, donde baja la presión sobre los plazos largos, pero sube el coste de financiación a corto plazo.

Comparación con la ‘Operación Twist’

Los analistas han comparado esta operación con la histórica ‘Operación Twist’ de 2011, cuando la Reserva Federal vendió cientos de miles de millones en deuda corta para comprar deuda larga y abaratar las hipotecas y el crédito a largo plazo. La diferencia esencial es que la Fed podía crear dinero sin límite mediante flexibilización cuantitativa, mientras que el Tesoro de Bessent no tiene esa capacidad. Su margen de maniobra depende de lo que pueda recaudar emitiendo deuda.

El papel de Japón en la crisis financiera global

Mientras Washington intenta domar su propia curva de tipos, al otro lado del Pacífico, Japón enfrenta una crisis financiera que lleva más de tres décadas. Japón ha sido una fuente de financiación barata para el mundo, con tipos de interés próximos a cero o negativos desde los años noventa. Este escenario permitió el llamado ‘carry trade’ donde los inversores se endeudaban en yenes para invertir en activos de mayor rendimiento en dólares.

Sin embargo, este paradigma se ha roto. El Banco de Japón ha subido los tipos de interés a niveles no vistos en 30 años, y los rendimientos de la deuda pública japonesa (JGB) han escalado a máximos históricos. Japón arrastra una deuda pública que ronda el 250% de su PIB lo que hace que cualquier subida sostenida de tipos encarezca de forma dramática el servicio de esa deuda.

La consecuencia más relevante para Estados Unidos es que Japón es el mayor tenedor extranjero de deuda estadounidense. Esta interdependencia financiera añade una capa de complejidad a la gestión de la deuda de ambos países.