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22 agosto 2026

Mark Carney anuncia represalias comerciales contra Estados Unidos

El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció que Canadá tomará represalias contra Estados Unidos tras el fracaso de las negociaciones comerciales, igualando los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump.

Mark Carney anuncia represalias comerciales contra Estados Unidos

El primer ministro canadiense, Mark Carney anunció este sábado que Canadá tomará represalias contra Estados Unidos tras el fracaso de las negociaciones comerciales con la administración del presidente Donald Trump. A partir del 8 de septiembre Canadá igualará «dólar por dólar» los nuevos aranceles impuestos por Washington.

En un discurso televisado, Carney afirmó que las represalias canadienses se concentrarán en sectores como el acero los productos lácteos los electrodomésticos la maquinaria agrícola la pasta y el papel y la electrónica. Estas medidas entrarán en vigor el próximo 8 de septiembre y equipararán los gravámenes del 50% impuestos por Washington a exportaciones canadienses por valor de unos 20.000 millones de dólares estadounidenses.

Canadá advierte sobre el impacto en la economía estadounidense

Carney también insinuó que Canadá tiene la capacidad de dañar la economía estadounidense a través de sus exportaciones energéticas. «Canadá impulsa el crecimiento estadounidense, suministrando el 99% de sus importaciones de gas natural, el 85% de sus importaciones de electricidad y el 60% de sus importaciones de petróleo crudo. No creo que quieran que dejemos de enviarles toda esa energía», dijo.

El líder aseguró que los nuevos aranceles estadounidenses han sido concebidos para dañar y dividir a los canadienses. Con un semblante serio y tono grave, Carney declaró que estas medidas «son un error de cálculo». Y añadió: «Son un nuevo ataque a Canadá. Y eres atacado cuando hay una guerra. No fue nuestra elección».

Negociaciones fallidas y soberanía canadiense

A preguntas de los medios, Carney explicó que, aunque las negociaciones con Washington para llegar a un acuerdo y evitar la nueva ronda de aranceles habían avanzado, «en las últimas horas» antes de que expirara el plazo, Estados Unidos había añadido una serie de condiciones que eran «inaceptables».

El primer ministro citó en particular las exigencias en torno al sector del automóvil, que hacían «que con el paso del tiempo, su producción no fuera económicamente viable» en el país, o «los esfuerzos de última hora para restringir la capacidad canadiense de alcanzar a otros acuerdos comerciales».

En su discurso, Carney citó hasta en cinco ocasiones la soberanía canadiense y apuntó que la administración Trump estaba intentando socavar la independencia del país y utilizar la integración económica entre ambos países «como un arma». «No estábamos dispuestos a comprometer la soberanía de Canadá ni a debilitar nuestras industrias fundamentales. No estábamos dispuestos a aceptar ningún compromiso sobre nuestra soberanía, la protección de la lengua francesa y nuestra cultura», explicó.

Impacto en el T-MEC y relaciones bilaterales

Con el fracaso de las negociaciones comerciales, Trump puede ahora poner en vigor los aranceles del 50% sobre unos 20.000 millones de dólares en productos canadienses, incluidos algunos que cumplen las reglas del T-MEC que el presidente estadounidense anunció en julio.

Trump justificó la nueva ronda de aranceles a su socio y aliado en respuesta a lo que calificó como «continua discriminación» y «trato desigual» al comercio estadounidense por parte de Ottawa.

El impacto político podría superar al perjuicio económico. El intercambio bilateral de bienes y servicios alcanzó los 880.000 millones de dólares el año pasado. Aunque ambos países han mantenido disputas comerciales durante décadas, siempre habían preservado una estrecha alianza estratégica y una frontera de más de 8.800 kilómetros por la que cruzan diariamente 330.000 personas y 2.000 millones de dólares en bienes.

El enfoque de Trump supone un quiebre respecto a la tradicional cooperación bilateral. Tras imponer aranceles para devolver la manufactura a EE. UU. y realizar comentarios sobre convertir a Canadá en el estado número 51, Carney sentenció que «Estados Unidos ha cambiado» y que ambos países «no volverán a su antigua relación».

Autor

Marta Ruiz