El Gobierno ha adoptado una modificación fiscal que garantiza que el salario mínimo interprofesional (SMI) de 17.094 euros quede, en términos fiscales, fuera del pago del IRPF. Para ello, Hacienda ha elevado la deducción aplicada a las rentas bajas de 340 a 591 euros, una medida que ya se aplicó en 2026 y que ahora se refuerza para consolidar la exención efectiva del SMI.
Esta decisión se combina con la subida del SMI del 3,1% y busca que la mejora salarial no se vea reducida por la tributación.
La ampliación de la deducción no se limita estrictamente al nuevo umbral del SMI: se ha diseñado una transición fiscal que alcanza hasta 20.000 euros de renta anual, con una deducción decreciente a medida que aumenta el sueldo.
La intención oficial es evitar el conocido efecto escalón, esa situación en la que una pequeña subida de sueldo provoca un aumento desproporcionado de la carga fiscal.
Qué cambia y por qué importa
Con la ampliación a 591 euros, quienes perciban hasta 17.094 euros verán neutralizado el pago del IRPF en la liquidación anual.
En la práctica, las retenciones seguirán aplicándose mes a mes sobre la nómina, pero los trabajadores recuperarán esa cantidad en la declaración del IRPF correspondiente al ejercicio 2026, que se presentará en la campaña de la renta de 2027. Este mecanismo utiliza una deducción sobre la cuota del impuesto para lograr la exención real en el resultado final de la declaración.
Protección frente a un salto abrupto
El diseño decreciente de la deducción entre los 17.094 y los 20.000 euros pretende convertir un posible acantilado fiscal en una pendiente suave. Hacienda explica que así se evita el llamado error de salto, cuando un contribuyente cercano al umbral ve cómo una pequeña mejora salarial no se traduce en un mayor ingreso neto por el aumento de la carga fiscal. La transición permite que los sueldos algo superiores al SMI también reciban alivio, mitigando distorsiones en la franja baja de los salarios.
Impacto histórico y cifras
El Ejecutivo recuerda que las reducciones fiscales dirigidas a las rentas bajas aprobadas desde 2026 han supuesto un ahorro agregado relevante para los contribuyentes; Hacienda cifra esas rebajas en varios miles de millones. Además, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, contrastó la situación actual con periodos anteriores: puso como referencia que un salario similar llegó a tributar cuotas mucho mayores en ejercicios pasados, lo que subraya el efecto distributivo de las reformas recientes.
Acuerdos y consecuencias prácticas
La ampliación de la deducción fue negociada previamente entre la titular de Hacienda y la responsable de Trabajo, en el marco de los pactos que acompañaron la subida del SMI. Esa fórmula buscó un equilibrio: contribuir a que la subida salarial fuera aceptada por agentes sociales y empresariales sin que el Estado gravase la mejora. Montero defendió que, de haberse gravado el alza, la subida del SMI habría tenido que ser mayor para mantener el poder adquisitivo real.
Mecánica tributaria y lectura política
Es importante distinguir entre la retención mensual en la nómina y el resultado final de la declaración: las retenciones son anticipos y pueden generar variaciones visibles durante el año, pero la deducción se aplica sobre la cuota a cierre del ejercicio. De esta manera, el mensaje oficial es claro: No obstante, la percepción del contribuyente puede variar por las retenciones aplicadas en cada nómina.
Políticamente, la medida responde a dos prioridades: proteger el incremento del salario mínimo y minimizar efectos adversos en su entorno inmediato. La deducción actúa como un instrumento flexible —más fácil de modular que una exención permanente— y permite ajustar la política si el SMI u otros parámetros cambian en ejercicios futuros. La ministra también advirtió que, en adelante, las subidas del SMI y la deducción podrán desvincularse si las circunstancias lo aconsejan.
000 euros configuran una respuesta técnica para que el incremento del SMI cumpla su objetivo social sin producir saltos fiscales indeseados. Quienes cobren el SMI verán neutralizada su obligación tributaria en la declaración de 2026, y los sueldos modestos por encima del mínimo recibirán un alivio progresivo mientras la deducción vaya decreciendo.