Philippe Aghion, laureado con el Premio Nobel de Economía en, plantea que la inteligencia artificial representa una revolución industrial capaz de acelerar el progreso económico durante años. Su argumento parte de la teoría de la destrucción creativa, según la cual la acumulación continua de innovaciones impulsa el crecimiento a largo plazo, aunque al mismo tiempo deja obsoletas las tecnologías previas.
En su análisis combina evidencias teóricas y propuestas de política pública: necesita s una educación que fomente la capacidad de pensar, una regulación de la competencia que evite monopolios que bloqueen nuevas entradas y sistemas de protección laboral que faciliten la reconversión profesional.
La paradoja de la destrucción creativa y la competencia
Aghion recuerda que el motor del crecimiento es la innovación acumulativa, donde cada avance se apoya en los anteriores pero los vuelve obsoletos. En ese contexto surge una contradicción: los innovadores desean rentabilidades monopolísticas para recuperar riesgos y estimular nuevas inversiones; sin embargo, esa misma renta puede emplearse para frenar la competencia futura.
Por ello, la solución pública debe centrarse en una política de competencia que vaya más allá de la mera cuota de mercado: revisar fusiones y adquisiciones con criterios de futuro, promover el acceso a datos y evitar prácticas predatorias. Aghion apuesta por fomentar el código abierto en sistemas de IA y evitar regulaciones que, sin quererlo, favorezcan a las empresas ya consolidadas y penalicen a los entrantes.
Evitar la consolidación que frena la innovación
El riesgo es que gigantes tecnológicos monopolistas desincentiven la entrada de nuevas firmas y así obtengamos un crecimiento inicial que luego se estanca. Para impedirlo sugiere reglas que impidan la compra de competidores emergentes con la única intención de cerrarles el acceso al mercado y mecanismos que limiten la influencia excesiva de intereses privados sobre la política.
Educación, empleo y flexiseguridad en la era de la ia
Una pieza central de su propuesta es la educación. Aghion advierte que la IA cambia cómo se aprende: si los niños recurren a herramientas automatizadas sin esfuerzo, pierden la capacidad de razonar y resolver problemas. Plantea aulas donde se enseñe sobre IA pero también espacios sin IA para cultivar el pensamiento crítico y el aprendizaje autónomo.
En materia laboral defiende sistemas de flexiseguridad al estilo danés: prestaciones por desempleo generosas combinadas con formación activa para facilitar la transición entre ocupaciones. La idea es que la pérdida de empleos causada por la automatización no derive en exclusión, sino en oportunidades para mover la fuerza de trabajo hacia tareas más creativas y productivas.
Impuestos, robots y financiación de políticas públicas
Respecto a la fiscalidad, Aghion sostiene que hacen falta ingresos suficientes para sostener educación, sanidad y seguridad laboral, pero rechaza soluciones que considera expropiatorias. Critica impuestos sobre valoraciones de empresas tecnológicas que obliguen a fundadores a desinvertir o pedir préstamos para pagar tributos, porque ello podría perjudicar la inversión y la competitividad.
Tampoco recomienda gravar los robots: las firmas que adoptan automatización tienden a ser más productivas y pueden crear empleo indirectamente; imponer cargas sobre la adopción tecnológica podría frenar esa modernización. En su lugar, aboga por financiar las políticas sociales con la propia mayor productividad y empleo derivados de la innovación.
Impacto económico de la ia y retos geopolíticos
Aghion calcula que la IA podría añadir al menos un 0,7% anual al crecimiento durante una década, cifra que considera un límite inferior y que no incluye todavía la potencial «automatización de ideas». Esa aceleración plantea oportunidades pero también exige redoblar la acción pública para que los beneficios sean más equitativos.
En el plano internacional, advierte sobre riesgos de colusión entre grandes tecnológicas y poderes políticos, y sobre políticas proteccionistas que obligan a reconfigurar cadenas de valor por seguridad. Para Europa, la recomendación es construir un mercado único eficiente, potenciar capital riesgo y fondos institucionales, y crear agencias conjuntas para investigación aplicada en defensa y transición energética.
Para Aghion, el verdadero desafío es convertir la excelente investigación básica europea en innovaciones comerciales realizadas en territorio europeo, aprovechando el atractivo del modelo social y la libertad como ventaja competitiva para atraer talento.