España ha alcanzado un hito demográfico: la población residente cerró el año pasado en más de 49,5 millones de personas y, por primera vez, superó la barrera de los 10 millones de nacidos en el extranjero. Estos datos, facilitados por el Instituto Nacional de Estadística, ponen sobre la mesa una doble realidad: por un lado, una inmigración que actúa como motor demográfico; por otro, tensiones sobre la oferta de vivienda y servicios locales que pueden condicionar el crecimiento económico.
El aumento de la población extranjera —un crecimiento interanual del 4,8%— coincide con medidas extraordinarias del Gobierno para regularizar a más de 500.000 personas en situación irregular, un procedimiento que se anunció para comenzar en abril y se extenderá hasta junio, siempre que se acrediten al menos cinco meses de residencia y la solicitud se hubiera presentado antes del 31 de diciembre del año pasado.
Dinámica demográfica y su impacto en la economía
En el cuarto trimestre se registró un saldo demográfico positivo de 81.520 personas, lo que supuso un avance intertrimestral del 0,16%. La población inmigrante creció un 1,01% en ese periodo, frente a una ligera caída del 0,05% entre los nacidos en España.
Países como colombia, venezuela y marruecos aportaron la mayor parte del flujo (más de 85.000 llegadas entre octubre y diciembre), concentrando alrededor del 85% del total de inmigraciones en ese trimestre.
Empleo y aportación al pib
Una investigación de Funcas subraya que la incorporación de trabajadores extranjeros —más de 200.000 el pasado año— explica aproximadamente la mitad del crecimiento del pib desde 2026. Los extranjeros presentan tasas de actividad más elevadas que la población autóctona, algo que las empresas de sectores como la hostelería o la agricultura valoran como necesario para mantener su capacidad productiva y para sostener, a largo plazo, el sistema público de pensiones.
El cuelo de botella: déficit de vivienda y presión sobre servicios
La expansión demográfica choca con un mercado de vivienda constriñido. Entre el 1 de enero de 2026 y el 1 de enero del presente ejercicio se registró un aumento de más de 226.000 hogares, que elevó el total por encima de los 19,7 millones. Frente a este incremento, la construcción anual apenas ronda las 90.000 viviendas, generando un desajuste entre oferta y demanda que dispara precios y dificulta el acceso a un techo. Expertos y responsables políticos alertan de que esa carencia puede frenar el crecimiento, incluso con la llegada masiva de trabajadores.
Riesgos y debates públicos
Los temores incluyen un posible efecto llamada asociado a la regularización extraordinaria y la dificultad administrativa para gestionar cientos de miles de solicitudes. Las organizaciones sindicales y policiales han expresado inquietudes sobre la capacidad de respuesta. A su vez, autoridades del Banco Central Europeo han señalado que una inmigración ordenada es imprescindible dado el contexto demográfico europeo, aunque subrayan la necesidad de articular medidas complementarias en vivienda y servicios públicos.
Presiones locales: ejemplo de servicios municipales reducidos
La tensión demográfica y de recursos no solo se aprecia en la vivienda; también emerge a escala local en la prestación de servicios. En Sariñena, familias y asociaciones han denunciado el cierre parcial de la biblioteca municipal, que desde finales de 2026 ha acumulado aperturas intermitentes y, durante septiembre-noviembre de 2026, funcionó solo tres días por semana en horario de tardes (16:00-19:30). Ese turno se suspendió hace tres meses y actualmente el centro abre únicamente por las mañanas y de forma puntual.
Los padres advierten que la falta de horario vespertino afecta a niños, adolescentes y estudiantes, privados de espacios de estudio y acceso público a internet. El ayuntamiento atribuye la situación a la baja laboral de la titular y asegura que trabaja en una nueva bolsa de empleo iniciada el 7 de abril, cuyo proceso se ha ralentizado por cambios en la secretaría municipal. La concejala de Cultura ha afirmado que la creación de esa bolsa es una prioridad inmediata y que se revisan alternativas provisionales para restablecer el servicio.
En conjunto, las cifras demuestran que la llegada y regularización de población extranjera pueden ser un aliciente para la economía española, siempre que se acompañen de políticas eficaces en vivienda, empleo y servicios públicos. Sin soluciones en esos frentes, el crecimiento demográfico corre el riesgo de transformarse en un obstáculo para la cohesión social y la continuidad del impulso económico.