El microcrédito continúa consolidándose como una herramienta central para la inclusión financiera y la reactivación productiva en Colombia. Según el gremio Asomicrofinanzas, el sector microfinanciero cerró con resultados sin precedentes que reflejan tanto la demanda sostenida de financiamiento productivo como el fortalecimiento de modelos de atención a micronegocios.
En términos concretos, la industria formalizó cerca de 1.800.000 operaciones de crédito, cifra que equivale a un crecimiento de 5,7 % frente a. El monto desembolsado alcanzó los $17,8 billones, con un incremento real anual del 16,7 %, un ritmo de expansión que no se veía desde noviembre de.
Estos indicadores se complementan con una cartera bruta que llegó a $25,08 billones, representando un crecimiento real del 8,5 % y consolidando más de 2,5 millones de clientes activos.
Alcance territorial y perfil de los beneficiarios
La distribución del crédito muestra que el microcrédito llega de manera significativa a zonas fuera de los grandes centros urbanos.
Según el informe a diciembre de, el 58 % de la cartera bruta se concentra en municipios intermedios, rurales y rurales dispersos. Este patrón confirma que las entidades del sector atienden territorios donde el acceso a financiamiento es determinante para mejorar la productividad local y generar empleo.
Participación femenina y impacto social
Un dato relevante es que el 51,5 % de los clientes de microcrédito en fueron mujeres. Muchas de ellas son emprendedoras que, al obtener capital de trabajo, no solo sostienen hogares sino que también crean empleo y lideran procesos de transformación en sus comunidades. En este sentido, el microcrédito se entiende como un mecanismo que potencia la autonomía económica y el liderazgo femenino en regiones con brechas de acceso a servicios financieros.
Factores que explican el crecimiento
La recuperación y el dinamismo del segmento obedecen a varios factores: la cooperación entre entidades microfinancieras y organismos de apoyo, la demanda latente de crédito productivo por parte de micronegocios, y modelos de negocio que han primado la sostenibilidad. Asomicrofinanzas destaca la colaboración con entidades como Bancóldex, Finagro y el Fondo Nacional de Garantías como elementos que han facilitado el acceso a recursos y mejores condiciones para las colocaciones.
Sostenibilidad y confianza empresarial
Más allá de las cifras, el liderazgo del gremio resalta que el crecimiento refleja una mayor confianza en el tejido empresarial local y modelos de financiamiento que priorizan la continuidad del negocio. La expansión en desembolsos y cartera sugiere que los microcréditos se han orientado no solo a cubrir brechas de liquidez temporales, sino a financiar actividades productivas con potencial de impacto económico local.
Riesgos y críticas frente a medidas de política
Paralelamente al balance positivo, Asomicrofinanzas expresó reservas sobre ciertas decisiones de política pública. En particular, la organización se refirió a la declaración de emergencia económica por las inundaciones y a la posibilidad de imponer inversiones forzosas al sector financiero. Desde la perspectiva del gremio, obligar a las entidades a canalizar recursos hacia destinos específicos podría reducir la liquidez disponible para el crédito productivo destinado a micronegocios.
La preocupación central radica en que estos mecanismos podrían provocar presiones sobre las tasas de interés, distorsionar la asignación eficiente del crédito y limitar la capacidad de crecimiento del sector. Asomicrofinanzas recordó que, según experiencias previas, los esquemas de inversión forzosa no siempre han resultado efectivos para ampliar el crédito y, en algunos casos, han generado efectos contraproducentes en su disponibilidad.
Perspectivas y recomendaciones
Para mantener la senda de crecimiento, el gremio plantea la necesidad de políticas que fortalezcan el acceso al financiamiento sin comprometer la liquidez del sistema. Entre las recomendaciones se incluyen incentivos dirigidos, mecanismos de garantías bien diseñados y colaboración público-privada que respete la autonomía de las entidades financieras. De este modo, será posible sostener el impulso del microcrédito como herramienta de desarrollo regional y soporte para millones de micronegocios que generan empleo y dinamizan economías locales.
En palabras de María Clara Hoyos, presidente ejecutiva de Asomicrofinanzas, detrás de cada cifra hay “un negocio que crece, una familia que mejora su ingreso y una comunidad que se dinamiza”. Mantener ese vínculo entre política pública y práctica financiera será clave para que las cifras positivas de se traduzcan en impactos sostenibles en el tiempo.