En el panorama global actual, nos enfrentamos a diversas crisis que se entrelazan y afectan a la sociedad, la economía y el medio ambiente. Estas crisis incluyen el ascenso de regímenes autoritarios, tensiones militares, desastres vinculados al cambio climático y una inminente crisis del sistema capitalista.
La reunión anual de Davos, celebrada del 19 al 23 de enero, se ha consolidado como un foro crítico para abordar estas cuestiones y explorar alternativas hacia un capitalismo más sostenible.
En artículos previos, hemos destacado la relevancia de estas crisis interdependientes.
La creciente influencia de la financiarización y la rápida evolución tecnológica que caracteriza al siglo XXI son elementos clave. En especial, el impacto de la inteligencia artificial generativa (IAg) está cambiando las reglas del juego. Este fenómeno se suma a la automatización y la robótica, ofreciendo un vistazo a un futuro donde la inteligencia artificial general (IAG) podría convertirse en una realidad.
Las crisis actuales y sus interrelaciones
Desde la crisis financiera de 2008, hemos visto un auge en el uso de criptomonedas como el Bitcoin. Esto ha permitido que los fondos especulativos y los agentes de inversión capitalicen sobre circunstancias que están fuera de control. Este sistema financiero, desregulado y especulativo, enfrenta un desafío aún mayor ante el calentamiento global, cuyas consecuencias son cada vez más evidentes y perjudiciales.
El impacto de las decisiones políticas
Estados Unidos, uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero, ha tomado decisiones que han debilitado su compromiso con la lucha contra el cambio climático. La salida formal de la Convención de Cambio Climático de la ONU, efectiva desde el 27 de enero de 2026, marca un retroceso significativo en la cooperación internacional. Las políticas de la administración de Donald Trump han reducido el financiamiento y la investigación en cuestiones climáticas, repercutiendo negativamente en la sostenibilidad y cohesión social.
Además, el enfoque del gobierno estadounidense ha favorecido a las multinacionales de energía fósil, reforzando su poder y contribuyendo a un clima de confrontación geopolítica. Este contexto ha llevado a un aumento en la militarización y la intervención en América Latina y el Caribe, en un intento de mantener el control sobre estos territorios.
Reflexiones del Foro de Davos
Durante la reunión de Davos, se discutieron cinco desafíos críticos que requieren atención urgente. Entre ellos, el fortalecimiento de la colaboración internacional y la búsqueda de nuevas fuentes de crecimiento económico sostenible. La necesidad de invertir en el ser humano, priorizando la educación y la cohesión social, fue otro de los puntos destacados.
Innovación y sostenibilidad
La regulación y el uso responsable de la tecnología, incluyendo la inteligencia artificial, son esenciales para el bienestar colectivo. A pesar de los retos, el Barómetro de Cooperación Global 2026 señala que hay un cambio hacia formas de cooperación más flexibles, adaptándose a un entorno incierto. La cooperación en innovación y tecnología ha incrementado, mientras que los acuerdos comerciales han mostrado signos de estancamiento.
En el ámbito de la salud y el bienestar, aunque se mantuvo la cooperación, se evidenció una creciente fragilidad debido a la reducción de ayudas hacia los países en desarrollo. El informe también destaca la alarmante cifra de 123 millones de personas desplazadas a nivel mundial, reflejando la intensificación de los conflictos y el aumento del gasto militar.
El futuro del capitalismo y la lucha por el poder
La dinámica del capitalismo en el siglo XXI ha estado marcada por el ascenso de una élite plutocrática, donde el enriquecimiento personal se ha convertido en la norma. Esta tendencia se ha visto exacerbada por la llegada de líderes políticos que fomentan la acumulación de poder entre los sectores más privilegiados. Las grandes empresas tecnológicas, como Nvidia, Apple y Amazon, han visto un crecimiento exponencial en su capitalización, a menudo a expensas de la justicia social y la equidad económica.
Con la expectativa de inversiones que superen los ocho billones de dólares hasta 2030, estas corporaciones están impulsando un crecimiento que, aunque promete beneficios, también plantea serias dudas sobre su sostenibilidad. Proyecciones indican que, si bien estas empresas continúan prosperando, las industrias de combustibles fósiles están viendo caer sus beneficios, evidenciando una transformación en el panorama económico global.
En artículos previos, hemos destacado la relevancia de estas crisis interdependientes. La creciente influencia de la financiarización y la rápida evolución tecnológica que caracteriza al siglo XXI son elementos clave. En especial, el impacto de la inteligencia artificial generativa (IAg) está cambiando las reglas del juego. Este fenómeno se suma a la automatización y la robótica, ofreciendo un vistazo a un futuro donde la inteligencia artificial general (IAG) podría convertirse en una realidad.0