El mundo corporativo muestra caminos divergentes ante la incertidumbre: mientras algunas empresas que apostaron por bitcoin como activo de tesorería han visto peligrar su supervivencia, otras firmas tradicionales del sector de materias primas exhiben solidez financiera y decisiones de inversión a largo plazo.
El caso de la estadounidense Profusa ejemplifica los riesgos asociados a las Digital Asset Treasury (DATs), y contrasta con la estrategia de Newmont, que combina un récord de flujo de caja libre con un plan de crecimiento en Cerro Negro.
Este texto ofrece una lectura comparada: por un lado, el impacto del desplome de bitcoin en compañías que usaron la criptomoneda como reserva de valor; por otro, cómo una minera con balance reforzado reinvierte y prepara su producción futura. A lo largo del artículo se analizan cifras clave, decisiones corporativas y el contexto del mercado que explica por qué algunos modelos aguantan y otros colapsan.
El derrumbe de las DATs y el caso Profusa
El retroceso de bitcoin tras alcanzar récords ha aumentado la presión sobre las empresas que lo acumulaban en tesorería. Profusa ha decidido abandonar esa estrategia y vender su cartera de criptoactivos. Según sus últimos informes, había comprado 16,51 bitcoins por un importe total aproximado de dos millones de dólares, con un precio medio de adquisición cercano a los 121.000 dólares por unidad. Ese nivel quedó muy próximo al máximo histórico de 126.000 dólares registrado el 6 de octubre, y ahora el mercado cotiza sensiblemente por debajo —en torno a 72.000 dólares, un 42% menos que en octubre—.
Consecuencias financieras y bursátiles
La inversión en criptoactivos expuso a Profusa a una volatilidad que acabó mermando su capitalización bursátil: la compañía cerró con una capitalización de apenas 1,08 millones de dólares cuando la inversión en bitcoin ascendía a aproximadamente dos millones. Su cotización se desplomó más del 50% en el último mes y supera una caída del 90% en los tres meses previos, lo que ha precipitado, además, el inicio del proceso de exclusión del Nasdaq. Este episodio sirve como advertencia sobre los riesgos de usar activos digitales como reserva de tesorería sin disminuir exposición en fases bajistas.
Newmont: flujo de caja histórico y apuesta por Cerro Negro
En contraste, la minera Newmont presentó resultados que reflejan una posición financiera sólida. Los estados del ejercicio 2026 muestran un flujo de caja libre récord de 7.300 millones de dólares y un beneficio neto ajustado de 7.600 millones, equivalente a 6,89 dólares por acción. La compañía cerró con una posición neta de efectivo de 2.100 millones y redujo deuda significativamente, destacando una rebaja de 2.000 millones en el tercer trimestre y la venta de activos por más de 3.500 millones durante el año.
Inversión estratégica: Cerro Negro
Como parte de su asignación de capital, Newmont anunció una inversión cercana a 800 millones de dólares en el proyecto de expansión CNE1 (Cerro Negro Expansión 1) en la provincia de Santa Cruz, Argentina. Este desembolso, planificado a lo largo de seis años, busca prolongar la vida útil de la mina más allá de 2035. La consejera delegada, Natascha Viljoen, ha defendido una política de exploración disciplinada y preservación de reservas, lo que convierte a Cerro Negro en un pilar para la sostenibilidad productiva de la empresa.
Contexto de mercado y evaluación de analistas
El entorno del oro y las materias primas ofrece apoyos distintos a la narrativa de las DATs. Newmont estima para 2026 una producción cercana a 5,3 millones de onzas, con más de 3,9 millones provenientes de operaciones gestionadas. El coste total sostenible se sitúa próximo a 1.680 dólares por onza (all-in sustaining costs). Las reservas probadas y probables cerraron en 118,2 millones de onzas, frente a 134,1 millones el año anterior, afectadas por ventas de activos y extracción.
Factores externos y veredicto del mercado
El precio del oro también ha mostrado episodios de máxima tensión: superó los 5.595 dólares por onza a finales de enero de 2026 y, tras una corrección, cotizaba el 6 de marzo en 5.117 dólares por onza, con subidas relacionadas con la demanda de refugio ante la escalada de tensiones en Oriente Medio. Los analistas han saludado los resultados de Newmont: Bernstein elevó su recomendación a «Outperform», Bank of America subió su precio objetivo de 134 a 151 dólares, y Citi mantiene una calificación de «Compra». La capitalización bursátil rondaba los 126.000 millones de dólares, lo que refleja confianza en su modelo.
Conclusión para inversores
La comparación entre ambos casos deja claro que la exposición a activos volátiles como bitcoin puede amplificar riesgos hasta poner en jaque a emisoras pequeñas, mientras que una estrategia conservadora con generación de caja y reinversión en activos productivos tiende a ofrecer mayor resiliencia. Para quienes buscan estabilidad, el ejemplo de Newmont y su apuesta por Cerro Negro constituyen un ejemplo de cómo priorizar la sostenibilidad operativa frente a la búsqueda de rendimientos rápidos mediante tesorería en criptomonedas.