El Estadi Mallorca Son Moix se convirtió el pasado 31 de diciembre en el epicentro de una jornada que unió deporte y solidaridad. Este evento, que marcó el cierre del año, reunió a más de 4,000 seguidores del RCD Mallorca para disfrutar de un entrenamiento a puertas abiertas del primer equipo, al mismo tiempo que se fomentaba la ayuda a personas en situaciones de vulnerabilidad en la isla.
La iniciativa fue coordinada por el RCD Mallorca, la Fundació Reial Mallorca y la Fundación Barceló, en el marco del proyecto ALISOL, que se enfoca en la donación de alimentos. En este contexto, los asistentes fueron invitados a colaborar trayendo productos no perecederos, que fueron recolectados a la entrada del estadio.
Un evento lleno de emociones y compromiso
Desde primeras horas de la mañana, la atmósfera en el estadio estaba cargada de entusiasmo. La afición mallorquinista llenó las gradas, creando un ambiente vibrante mientras los futbolistas, dirigidos por Jagoba Arrasate, desplegaban su talento en el campo.
Los aficionados disfrutaron de espectaculares jugadas, goles y paradas que animaron la jornada.
Interacción con los jugadores
Al finalizar el entrenamiento, los jugadores no solo se limitaron a practicar, sino que también mostraron su gratitud hacia sus seguidores. Firmaron autógrafos y lanzaron balones y peluches como un gesto de aprecio, adelantando regalos para el Día de Reyes. Esta interacción fortaleció aún más el vínculo entre los jugadores y la afición, convirtiendo el evento en una celebración del amor por el club.
Impacto social y solidario
La respuesta a la convocatoria fue abrumadora, logrando recolectar en total alrededor de una tonelada de alimentos no perecederos. Estos productos serán distribuidos entre 26 entidades benéficas que brindan apoyo a colectivos vulnerables en Mallorca, reafirmando el compromiso social de las organizaciones involucradas.
Agradecimientos a colaboradores
La Fundación Barceló expresó su agradecimiento a todos los asistentes, así como a los hoteles Barceló Illetas Albatros y Occidental Playa de Palma, que contribuyeron con 100 kilos de alimentos a la causa. Este gesto demuestra que la solidaridad puede ser un motor de cambio y que la comunidad se une para ayudar a quienes más lo necesitan.
Esta jornada no solo fue un evento deportivo, sino una manifestación de solidaridad y compromiso comunitario, cerrando el año de una manera especial y dejando una huella positiva en la sociedad mallorquina. La próxima cita será el 18 de enero, cuando el RCD Mallorca se enfrente al Girona FC en un partido que promete ser igualmente emocionante.