El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, inició en Pekín una visita oficial que combina diplomacia política y agendas económicas. En un acto en la Universidad de Tsinghua, pidió a China que contribuya más a la estabilidad internacional y abra su economía para corregir los desequilibrios comerciales con Europa.
Ese llamamiento se enmarca en la preocupación por un dÉficit comercial bilateral creciente y en la aspiración de España por consolidarse como puente entre inversores asiáticos y mercados europeos.
La intervención ante estudiantes y académicos no fue solo retórica: puso sobre la mesa cifras y propuestas concretas.
Sánchez defendió una relación basada en el respeto mutuo y en la cooperación selectiva, sin renunciar a principios como el cumplimiento del derecho internacional o la defensa de un multilateralismo renovado. En paralelo, la agenda incluye reuniones empresariales y visitas a empresas tecnológicas para mostrar las oportunidades en infraestructuras digitales en España.
Petición de apertura y los números que la justifican
El argumento comercial acompaña cada propuesta diplomática. Según Eurostat, el déficit de la Unión Europea con China alcanzó los 359.800 millones de euros a cierre de 2026, un incremento del 15,3% respecto al ejercicio anterior. En el caso de España, datos del ICEX sitúan el desequilibrio en torno a los 42.300 millones de euros, con una subida de más del 12%. Ese desajuste explica aproximadamente 7,4 de cada diez euros del déficit comercial español con el exterior, una razón central por la que Sánchez reclama mayor apertura por parte de Pekín.
Reivindicaciones geopolíticas: paz y reforma multilateral
Además del terreno económico, el jefe del Ejecutivo español aprovechó el viaje para instar a China a ejercer un papel más activo en la mitigación de conflictos internacionales. Sánchez pidió que el gigante asiático contribuya a la resolución de tensiones en regiones como Oriente Próximo y Europa del Este, recordando que el respeto al derecho internacional es el cimiento de cualquier solución duradera. La críticas implícitas a movimientos aislacionistas se mezclaron con la insistencia en que Europa no debe cerrar sus puertas, sino buscar interlocutores con responsabilidad global.
Reforma de Naciones Unidas
Entre las propuestas figura una revisión del sistema de toma de decisiones de la ONU. Sánchez abogó por un Consejo de Seguridad más representativo y por procedimientos más democráticos para decidir sobre cuestiones críticas. También formuló la aspiración de que, por primera vez, la secretaría general de Naciones Unidas sea ocupada por una mujer latinoamericana, una demanda que ilustra su apuesta por cambios simbólicos y estructurales en el orden multilateral.
Compromisos globales adicionales
En su discurso no faltaron referencias a otros retos transnacionales: la lucha contra el cambio climático, el control de los arsenales nucleares, la erradicación de la pobreza y el impulso de una inteligencia artificial responsable. Sánchez reclamó a las grandes potencias, incluida China, una mayor implicación en estos frentes para garantizar un entorno internacional más estable y previsible, esencial para la prosperidad compartida.
Cooperación tecnológica y agenda bilateral
En el plano económico y tecnológico, Sánchez visitó la sede de Xiaomi y se reunió con su CEO, Lei Jun, para trasladar el mensaje de que España ofrece un ecosistema atractivo para proyectos industriales y digitales. La delegación española presentó al país como un posible hub europeo para centros de datos, infraestructuras digitales y desarrollos en inteligencia artificial, ofreciendo incentivos para que empresas chinas refuercen su presencia en sectores como automoción eléctrica y manufactura avanzada.
Además de los encuentros empresariales, la agenda oficial incluía citas bilaterales de alto nivel con el presidente chino y el primer ministro, así como la firma de acuerdos y la reunión con inversores. El objetivo es combinar apertura comercial con reglas claras que permitan competir y cooperar sin que ello suponga renunciar a alianzas tradicionales, un equilibrio que Sánchez presentó como esencial para España y para la Unión Europea.
Conclusión
La visita confirma el intento de España de impulsar una relación pragmática con China: fomentar la inversión y el intercambio tecnológico mientras se reclama un compromiso mayor con la estabilidad global y con la apertura de mercados. El mensaje de Pedro Sánchez fue nítido: Europa necesita interlocutores que abran puertas, cumplan normas y asuman responsabilidades en la política internacional, y China está llamada a desempeñar ese papel.