La Fundación de Estudios de Economía Aplicada, Fedea, ha publicado un trabajo que cuantifica la brecha de cumplimiento del IVA vinculada al consumo de los hogares residentes en España para 2026. En el documento los autores emplean técnicas de microsimulación para comparar lo que debería ingresarse en ausencia de incumplimiento con lo que realmente se recaudó. El informe distingue explícitamente entre la brecha de cumplimiento, que aproxima el fraude, y la brecha de política, que recoge el efecto de tipos reducidos y exenciones; este último concepto queda fuera del alcance cuantitativo de la estimación presentada.
Según el estudio, la recaudación teórica asociada al consumo final de los hogares alcanzaría los 70.717 millones de euros si no existiera fraude ni errores en la declaración. Tras aplicar las correcciones procedentes de la actividad de control y de la consolidación estadística, la recaudación real neta utilizada en el ajuste se sitúa en 61.289 millones de euros, de modo que la diferencia aproximada es de 9.428 millones de euros. Esa cifra equivale a un 13,3% de la recaudación teórica y representa el 0,69% del PIB, tomando como referencia el año objeto del análisis.
Estimación y alternativas numéricas
El informe incluye una hipótesis relevante sobre los Impuestos Especiales (alcohol, tabaco, hidrocarburos y electricidad): si se asume que no hay fraude en estos tributos la brecha del IVA se aproxima a los 9.428 millones antes citados, pero si en lugar de eso se toma la recaudación efectiva de los Impuestos Especiales la estimación del tax compliance gap desciende hasta 8.403 millones de euros. Para poner las cifras en perspectiva, la estimación de la Comisión Europea para el conjunto del impuesto en el mismo periodo se sitúa en torno a los 3.986 millones de euros, una diferencia que los autores atribuyen, al menos en parte, a divergencias metodológicas.
Metodología y contraste con los cálculos de la UE
Los responsables del estudio combinan microdatos procedentes de la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) y la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) para construir una base detallada del consumo por hogar y aplicar una microsimulación que estima la recaudación teórica. Este enfoque de abajo hacia arriba contrasta con el método top-down usado por la Comisión, que parte de agregados macroeconómicos. Además, los autores realizan ajustes sobre los derechos reconocidos por la AEAT y la IGAE para neutralizar efectos contables, incluir la recaudación de régimen foral (País Vasco y Navarra) y el IGIC, con el objetivo de comparar bases homogéneas.
Impacto fiscal y propuestas
Los resultados señalan un potencial significativo de mejora en la eficiencia de la recaudación del IVA sin necesidad de subir tipos, según los autores, aunque advierten de las limitaciones de las encuestas que alimentan la microsimulación, especialmente en la captación del gasto de rentas altas. El informe subraya la importancia de distinguir la brecha de cumplimiento de la brecha de política: mientras la primera remite al incumplimiento y la economía sumergida, la segunda sintetiza el coste de tipos reducidos y exenciones. Si se sumaran ambas, el potencial recaudatorio aumentaría, pero entraría en un debate sobre equidad y acceso a servicios básicos.
Interacción con los impuestos especiales y calibración estadística
Un aspecto técnico clave es la interacción entre el IVA y los Impuestos Especiales: el IVA se aplica sobre precios que ya incorporan esos tributos, de modo que la evasión en los especiales arrastra una pérdida indirecta en el IVA por reducción de la base imponible. Por ello los autores realizan escenarios alternativos y reclaman que los resultados se calibren con la Contabilidad Nacional para minimizar distorsiones derivadas de la fusión de fuentes. La fiabilidad de la cifra final depende, en definitiva, de la calidad estadística y de las correcciones contables aplicadas.
