La evolución reciente de los mercados privados ha situado a los fondos de continuación en el centro del debate sobre liquidez y estrategia en private equity. Estos vehículos permiten al gestor mantener el control de activos prometedores una vez que el fondo original alcanza su fin de vida, ofreciendo a los Limited Partners la alternativa de cobrar su participación o reinvertir en el nuevo instrumento.
El resultado es una solución intermedia entre la venta forzada y la liquidación inmediata.
En la práctica, los fondos de continuación suelen atraer tanto a inversores existentes como a nuevos participantes dispuestos a aportar capital en etapas avanzadas del ciclo de creación de valor.
Además, su estructura facilita una mayor visibilidad sobre el historial operativo del activo y acorta los horizontes temporales para la materialización de retornos, lo que los convierte en una herramienta estratégica dentro del universo de inversión alternativa.
Qué son y cómo funcionan
Un fondo de continuación es, en esencia, un vehículo promovido por el General Partner (GP) para adquirir uno o varios activos de un fondo que está próximo a liquidarse. La operación implica una transacción donde los Limited Partners del fondo vendedor pueden optar por salir, cobrando su parte, o por reinvertir en el nuevo vehículo. Al mismo tiempo, el GP puede incorporar nuevos LPs que financien la estructura. Esta alternativa evita que el gestor se vea forzado a ejecutar una venta en un momento poco favorable del mercado y le aporta tiempo y capital adicionales para desarrollar la compañía.
Ventajas para carteras y gestores
Entre las aportaciones más destacadas de estos vehículos figuran el acceso a activos maduros con menor incertidumbre sobre las proyecciones futuras y una exposición más contenida al riesgo que las inversiones originarias. Al invertir en compañías con trayectoria comprobada, los inversores obtienen mayor claridad sobre la generación de caja y el plan estratégico a seguir. Asimismo, el horizonte temporal suele ser más corto que en un fondo tradicional, lo que permite acelerar retornos y mitigar el impacto de la curva J en fases iniciales.
Beneficios operativos y de diversificación
Los fondos de continuación posibilitan que el mismo equipo gestor implemente un plan de creación de valor ya conocido, reduciendo el riesgo de ejecución al no tratarse de activos desconocidos. Además, sirven como vehículo para ampliar la exposición a geografías, sectores o gestores específicos donde la inversión directa habría sido complicada. Para los compradores secundarios, la inversión en activos identificados disminuye el riesgo de blind pool y facilita la evaluación del historial de rentabilidad.
Limitaciones y riesgos a considerar
No obstante, existen riesgos relevantes. El más reseñable es el potencial conflicto de interés cuando el GP actúa simultáneamente como vendedor y comprador. Para mitigar esta tensión es clave disponer de mecanismos de gobernanza robustos, procesos transparentes de valoración y tiempos razonables para la estructuración. Además, la complejidad legal y fiscal de la operación, junto con costes adicionales de puesta en marcha, pueden limitar la conveniencia de la transacción.
Riesgo de prolongar activos ilíquidos
Otro riesgo a vigilar es la posible extensión artificial de activos poco líquidos que ya han agotado su potencial de revalorización. Prolongar la vida útil de una inversión sin razones operativas sólidas puede lastrar el rendimiento del nuevo vehículo. Por ello, la due diligence exhaustiva y el acceso a información detallada son fundamentales, especialmente frente a los fondos de secundarios altamente intermediados cuyo acceso informativo suele ser más limitado.
¿Qué tipo de inversor encaja mejor?
Por su naturaleza, los fondos de continuación suelen orientarse a inversores institucionales y cualificados: fondos de pensiones, aseguradoras, fondos de fondos y familias con equipo profesional. Estos actores soportan mejor la iliquidez y comprenden las estructuras de comisiones y los riesgos de valoración y gobernanza. Aunque existen vías de acceso a través de fondos secundarios que integran estrategias GP-led, el inversor minorista debe pasar por un proceso formativo y de análisis previo antes de contemplar este tipo de activos.
Sin embargo, su éxito depende de la transparencia en las valoraciones, la solvencia del GP y la adecuación del inversor al perfil de iliquidez y complejidad inherente a estas estructuras.