La relación entre los inversores en activos digitales y la Agencia Tributaria está en un punto de transformación. En las normativas europeas y los modelos informativos han dotado a Hacienda de herramientas de cruce de datos que complican la posibilidad de omitir operaciones.
Si has operado con Bitcoin, Ethereum u otros activos durante el último ejercicio fiscal, debes revisar tu situación para cumplir con las obligaciones de IRPF, Impuesto sobre el Patrimonio y modelos informativos como el 721.
Este texto explica de forma práctica qué tributa, cómo se valora, qué formularios son relevantes y los riesgos de equivocarse.
No es un asesoramiento jurídico personalizado, pero sí un esquema completo para que, como inversor, puedas identificar puntos críticos y decidir si necesitas ayuda profesional.
Qué operaciones generan obligación fiscal
No todas las interacciones con criptomonedas se gravan de la misma forma.
En términos generales, se considera hecho imponible la venta a euros y la permuta entre criptos. Por ejemplo, cambiar BTC por ETH constituye una transmisión que puede producir una ganancia patrimonial. Además, las recompensas por staking, airdrops o rendimientos de préstamos se clasifican como rendimientos o ingresos que deben valorarse en euros en el momento de su recepción.
Aplicación práctica del criterio FIFO
La normativa obliga a aplicar el criterio FIFO (first in, first out) para determinar coste de adquisición y ganancia. En la práctica, esto obliga a localizar el precio original de las primeras unidades que entraron en tu cartera; si has movido fondos entre múltiples exchanges o wallets, la trazabilidad se complica y exige registros detallados o el uso de software de rastreo.
Tipos impositivos y tratamiento según la naturaleza de la renta
En el IRPF las ganancias derivadas de transmisiones se integran en la base del ahorro con tipos progresivos que, según tramos, van desde el 19% hasta el 28% o más en determinados casos autonómicos. Por contraste, los airdrops u otros ingresos no derivados de transmisión pueden entrar en la base general, donde los tipos marginales alcanzan porcentajes superiores. Es crucial distinguir entre ganancia patrimonial y rendimiento del capital mobiliario para no aplicar un tipo incorrecto.
Impuesto sobre el Patrimonio y particularidad valenciana
Las criptomonedas forman parte del cómputo del Impuesto sobre el Patrimonio al 31 de diciembre. En la Comunidad Valenciana, para los ejercicios y, el mínimo exento se ha establecido en 1.000.000 € de patrimonio neto, dato relevante para residentes en esa comunidad. Además, existe el Impuesto de Solidaridad de las Grandes Fortunas que complementa la tributación estatal para patrimonios muy elevados.
Obligaciones informativas y control automático
La Agencia Tributaria recibe datos masivos de plataformas a través de los modelos informativos y las directivas europeas. En concreto, los modelos 172 y 173 remiten saldos y operaciones de exchanges con sede en España; mientras que la Directiva DAC8 obliga a la cooperación transfronteriza con los proveedores de servicios de criptoactivos. Esto significa que muchas discrepancias entre lo declarado y lo informado pueden detectarse automáticamente.
Modelo 721 y plazos clave
El modelo 721 es informativo y se presenta si el importe conjunto de criptomonedas custodiadas en el extranjero excede 50.000 € a 31 de diciembre. El plazo para su presentación en finaliza el 31 de marzo de. Por su parte, la campaña de la Renta se desarrolla entre abril y junio de; ambos plazos conviene respetarlos para evitar sanciones.
Errores comunes y buenas prácticas
Los fallos que más problemas generan son: no considerar las permutas como hechos imponibles, confundir la naturaleza de staking y airdrops, valorar mal las posiciones a 31 de diciembre y no declarar pérdidas deducibles. También es habitual ignorar el efecto de las comisiones (gas fees) en el cálculo del coste fiscal, cuando estas comisiones son deducibles y reducen la ganancia imponible.
Para minimizar riesgos conviene mantener registros detallados, usar herramientas de trazabilidad que integren el criterio FIFO, conservar pruebas de valoración en euros y, cuando procede, presentar el modelo 721. En caso de duda, acudir a asesores especializados reduce la probabilidad de requerimientos y sanciones.
La transparencia en la información y una correcta clasificación de las operaciones son la mejor defensa ante la modernización del control fiscal. Si necesitas análisis individualizado, busca asesoramiento con experiencia en fiscalidad cripto y cumplimiento normativo.