La plataforma 100 Ladrillos propone una forma accesible de invertir en bienes raíces mediante la compra de fracciones de propiedades. Fundada en por Hugo Blum e Iván Carmona, la empresa buscó desde su origen democratizar el acceso a proyectos inmobiliarios para personas con montos modestos de capital.
Este artículo desglosa el modelo de inversión, los tipos de oferta, las expectativas de rentabilidad y los principales riesgos, de modo que puedas decidir con información.
En las siguientes secciones se analizan: cómo localizan y estructuran las operaciones, de qué maneras puedes comprar «ladrillos», cómo se calculan las rentas y la plusvalía, qué comisiones aplica la plataforma y qué alternativas existen en el mercado mexicano.
También incluimos una valoración de su regulación y testimonios de usuarios que reflejan experiencia real.
Cómo opera 100 Ladrillos
100 Ladrillos busca inmuebles comerciales en diferentes ciudades de México y los transforma en oportunidades de inversión mediante un esquema de fraccionamiento del valor total de la propiedad.
El proceso comienza con el equipo identificando un activo, posteriormente se divide el costo en unidades llamadas ladrillos, y dichas unidades se ponen a la venta para cubrir el precio de adquisición. Cuando se venden suficientes ladrillos, la compra se materializa a través de un fideicomiso que adquiere el inmueble y administra los ingresos por renta.
Venta y cobro de rentas
Las rentas que genera el edificio se reparten proporcionalmente entre los propietarios de ladrillos según su participación. En la práctica, la plataforma publica estimaciones de renta anual por ladrillo y proyecciones de plusvalía, aunque es importante entender que las estimaciones no son pagos garantizados: el único flujo de efectivo cierto mientras la propiedad se mantenga es la renta efectivamente cobrable por el inmueble.
Opciones de inversión y ejemplos de rendimiento
Existen dos vías principales para comprar: en preventa o en el mercado secundario. En preventa se adquiere la participación antes de que la propiedad esté operativa, lo que puede ofrecer precios más bajos pero también se apoya en proyecciones. En el mercado secundario compras a otros inversionistas que quieren salir antes de recibir rentas. A modo de referencia, en algunos listados analizados las rentabilidades publicadas por la plataforma fueron inferiores a la expectativa anunciada del 18%, con ejemplos reales alrededor del 7–8% anual en renta efectiva.
Plusvalía vs. renta
La plusvalía aparece frecuentemente en los resúmenes como componente del rendimiento total estimado, pero conviene recordar que la plusvalía solo se materializa cuando el activo se vende. Por tanto, el ingreso recurrente real que recibirás mientras mantengas los ladrillos son las rentas; la plusvalía queda sujeta a venta futura del inmueble y no está garantizada por la plataforma.
Costes, regulación y riesgos
En materia de costes, 100 Ladrillos cobra comisiones que afectan la rentabilidad: alrededor del 10% sobre la administración de cada renta y un 5% por cada transacción de compra de ladrillos. En cuanto a regulación, la empresa está registrada ante organismos como la CNBV y la Condusef, y se acoge a los lineamientos de la Ley Fintech. No obstante, la regulación no elimina el riesgo: sigue siendo posible perder parte o la totalidad del capital invertido.
Entre los riesgos que conviene evaluar están la calidad del desarrollador, el destino del dinero recaudado, la precisión de las proyecciones de ocupación y renta, y la liquidez del mercado secundario. Si necesitas vender rápido, la existencia de un mercado secundario no asegura que habrá compradores dispuestos al precio que esperas.
Alternativas y conclusión
El ecosistema de crowdfunding inmobiliario en México cuenta con varias alternativas a 100 Ladrillos, como plataformas que permiten invertir desde montos bajos y con diferentes balances entre renta y plusvalía. Antes de decidir, compara comisiones, historial de proyectos, transparencia en la información y opciones de salida. Aunque 100 Ladrillos no se perfila como una estafa y está regulada, su rentabilidad en muchos casos ha resultado inferior a las expectativas, por lo que no se sugiere considerarla como única fuente para generar ingresos pasivos.