Las acciones de IAG han subido en el año y se encuentran ante una barrera psicológica y técnica en torno a los 5 euros. Este movimiento llega en un momento de especial atención porque el grupo hará públicas sus cifras el 27 de febrero.
Mientras tanto, las entidades financieras ya actualizan sus valoraciones y estrategias, ajustando sus estimaciones al entorno operativo y a la evolución del tráfico aéreo.
Entre los bancos que han revisado su postura destaca Bank of America, que ha reiterado su recomendación de compra y ha elevado su precio objetivo.
La entidad estadounidense justifica este respaldo en la capacidad de generación de caja del grupo, sus márgenes líderes y la mejora estructural experimentada por el negocio en los últimos ejercicios.
Potencial de devolución de capital y estabilidad financiera
Un punto central en la tesis de BofA es la posibilidad de que IAG devuelva una parte relevante del exceso de caja a sus accionistas. Los analistas estiman recompras de acciones propias cercanas a 1.500 millones de euros para 2026, con un incremento potencial hasta 2.000 millones en 2027. Estas cifras se enmarcan en una previsión de balance que no se vería comprometido por dichas operaciones.
La razón es que los expertos proyectan una ratio de deuda/EBITDA en torno a 0,7 veces, un nivel cómodo frente al rango de 1,2-1,5 veces que la propia compañía considera compatible con la devolución de caja excedente. En otras palabras, las recompras propuestas por BofA no deberían tensionar la estructura financiera de IAG.
Flujo de caja y rentabilidad por caja
Sobre la base de sus estimaciones, Bank of America anticipa una generación de flujo de caja libre cercana a los 3.000 millones de euros anuales durante el periodo 2026–2028. Ese nivel de caja equivaldría a una rentabilidad en efectivo del entorno del 13%, lo que refuerza la capacidad de IAG para sostener retribuciones al accionista y ejecutar programas de recompra ambiciosos.
Además, los analistas subrayan que, si la dirección prioriza devolver caja en lugar de reservar hueco para operaciones corporativas —por ejemplo una eventual entrada en el capital de TAP Air Portugal—, el volumen total destinado a recompras podría superar las estimaciones actuales.
Márgenes como ancla del valor
Otro pilar de la recomendación de BofA son los márgenes operativos de IAG. El grupo continúa mostrando una rentabilidad por encima de muchas aerolíneas de red en Europa y frente a comparables en Estados Unidos. El margen operativo ajustado ya se sitúa alrededor del 15%-16%, y la entidad espera que se mantenga en la parte alta de la guía a medio plazo.
Para 2026, BofA proyecta un margen sobre el beneficio operativo (EBIT) del 15,1%, ligeramente por encima del consenso del mercado. Entre los catalizadores que explican este comportamiento destacan el control de costes, el incremento del tráfico premium, la fortaleza de Iberia y la expansión de unidades de menor intensidad de capital como Loyalty y Holidays.
Impacto de cada punto en ingresos por asiento
La sensibilidad de resultados a la evolución del ingreso por asiento-kilómetro es notable: cada punto adicional de mejora en ingresos unitarios puede tener un efecto relevante en el beneficio operativo. Por eso, incluso proyecciones prudentes de crecimiento pueden dejar margen para sorpresas al alza si la demanda premium o corporativa se recupera mejor de lo esperado.
Capacidad y dinámica transatlántica
El negocio transatlántico, una fuente clave de incertidumbre para algunos inversores, muestra indicios de mejora según los datos que observan las aerolíneas estadounidenses: recuperación de ingresos unitarios y mayor dinamismo en el tráfico corporativo y de ocio con mayor poder adquisitivo. Dada la exposición al eje Atlántico Norte a través de British Airways e Iberia, IAG está bien posicionada para aprovechar cualquier rebote en esa ruta.
El mercado, que ha valorado históricamente al grupo con múltiplos conservadores, podría reevaluar su precio si los resultados del 27 de febrero confirman la trayectoria descrita por los analistas.