Impacto de la normativa y la inversión tecnológica en la contratación del middle-market

El informe revela que el 57% de las compañías del middle-market cree que las recientes reformas han perjudicado la contratación, y al mismo tiempo el 64,3% planea subir la inversión en tecnología con prioridad en inteligencia artificial

El panorama que dibujan las empresas medianas combina dos tensiones claras: por un lado, una sensación de mayor complejidad regulatoria que limita la capacidad de contratación; por otro, una apuesta decidida por la tecnología como palanca para mantener la competitividad.

Según el último International Business Report (IBR) elaborado por Grant Thornton, más del 57% de las firmas encuestadas considera que las últimas medidas normativas han tenido un impacto negativo en la contratación. Estos datos ayudan a entender por qué muchas compañías reclaman mayor certidumbre y un ritmo de adaptación más pausado.

A pesar de esas preocupaciones, el tejido productivo español ha mostrado fortaleza en empleo: el INE registró un récord de ocupación en el cuarto trimestre de 2026, con 24,5 millones de trabajadores. No obstante, la percepción empresarial es que la sucesión de reformas laborales y la creciente burocracia actúan como frenos operativos y financieros para las medianas empresas, especialmente cuando se combinan varias obligaciones nuevas que elevan costes y complejidad de gestión.

Por qué la acumulación normativa complica la contratación

Las compañías encuestadas no señalan un único cambio concreto, sino la suma de varias medidas que, juntas, incrementan el trabajo administrativo y la incertidumbre. Entre las novedades con mayor repercusión citadas por los directivos figuran la ampliación de permisos por cuidado de menores, la propuesta de reducción de jornada y la inminente reforma del registro horario digital. Esta última normativa —el registro horario digital entendido como el sistema obligatorio para documentar las horas trabajadas— se encuentra en su fase final de aprobación y ha suscitado reservas entre organizaciones empresariales y órganos consultivos del Gobierno.

Resistencia institucional y peticiones de adaptación

El proceso de implantación del registro horario digital ha generado advertencias del Consejo de Estado y del propio Ministerio de Economía, mientras que el Ministerio de Trabajo defiende su puesta en marcha. El responsable del departamento, Carlos Cuerpo, ha pedido una aplicación equilibrada que ofrezca más tiempo de adaptación a las pymes, un sector especialmente vulnerable por los recursos limitados para afrontar cambios normativos y tecnológicos.

Inversión en tecnología: prioridad pese a la incertidumbre

Frente a las tensiones regulatorias, la mayoría de las medianas empresas planea intensificar su gasto en tecnología. El 64,3% de las firmas prevé aumentar su inversión tecnológica, una cifra superior a la media de la UE (62,4%) aunque aún por debajo del promedio global (67,0%). Dentro de esos planes, la inteligencia artificial emerge como prioridad: seis de cada diez compañías reforzarán su apuesta por la IA, mientras que el 43% destinará fondos a la mejora de software y otro 43% a herramientas de ciberseguridad. El 37% invertirá en tecnología avanzada, lo que confirma que la digitalización es vista como eje estratégico para ganar eficiencia y reducir costes laborales a medio plazo.

Producción y maquinaria

Las inversiones en planta y maquinaria también muestran una recuperación: el 43,9% de las medianas empresas prevé destinar recursos a este capítulo, frente al 41,4% del cierre del año anterior, situándose prácticamente en línea con la media de la UE (44,0%). Este dato sugiere un impulso productivo que complementa la modernización digital y que puede contribuir a consolidar el crecimiento operativo del sector.

I+D y sostenibilidad: señales de cautela

No todas las áreas reciben el mismo impulso. La inversión en I+D se ha moderado hasta el 50,6%, lo que supone 6,6 puntos menos que en el cierre del año anterior (57,2%) y se queda ligeramente por debajo de la media de la UE (52,2%). La partida destinada a sostenibilidad también disminuye, hasta el 46,3% frente al 50,9% del ejercicio previo, situándose por debajo tanto de la UE (49,3%) como del dato global (55,5%). Estas cifras reflejan una priorización de inversiones que buscan retornos más inmediatos o que se perciben como esenciales para la continuidad del negocio.

Conclusiones y expectativas

En conjunto, el análisis evidencia una doble dinámica: la burocracia y las sucesivas reformas laborales tensan la capacidad de contratación de las medianas empresas, mientras que la tecnología —y en particular la inteligencia artificial— aparece como la principal apuesta para mejorar competitividad. El mensaje empresarial es claro: se demanda mayor previsibilidad regulatoria y plazos de adaptación razonables para las pymes, al tiempo que se intensifican las inversiones en digitalización. Cómo equilibren las administraciones la protección social con la simplicidad operativa marcará en gran medida el ritmo de creación de empleo en el segmento del middle-market.

Scritto da Staff

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