La Sociedad para el Desarrollo de la Provincia de Burgos (SODEBUR), junto con la Diputación Provincial, ha presentado el Informe de Impacto del Programa de Microcréditos Rurales correspondiente al periodo 2013–. Este análisis repasa doce años de trayectoria de una herramienta pública diseñada para facilitar el acceso a financiación a emprendedores y pequeñas empresas del entorno rural, encuadrada dentro de la estrategia provincial contra el reto demográfico.
El documento sintetiza resultados cuantitativos y cualitativos: número de operaciones, empleos generados o mantenidos, alcance territorial y perfil de beneficiarios. Además, incorpora propuestas para reforzar la acción en los próximos ejercicios, orientadas especialmente a colectivos con menor presencia en el mercado financiero tradicional.
Resultados económicos y empleo
En términos financieros, el programa ha formalizado 177 microcréditos que han movilizado más de 9 millones de euros destinados a inversión productiva. Ese esfuerzo ha repercutido directamente en el mercado laboral del medio rural: se han generado o conservado 536 empleos.
La relación entre fondos públicos y resultados sociales es notable: por cada euro público neto invertido el informe estima una generación de 20 euros de valor social, económico y territorial, una métrica que sintetiza el retorno más allá del rendimiento financiero estrictamente medible.
Calidad crediticia y sostenibilidad
Una de las notas distintivas del programa es su baja tasa de morosidad, que se sitúa en torno al 1 %. Esto resulta especialmente relevante si se considera que las operaciones se conceden sin exigir avales, priorizando en su lugar un análisis riguroso de la viabilidad de los proyectos. Como ha señalado el presidente de la Diputación, Borja Suárez, lo crucial es el empleo generado y la confianza en la fórmula: el compromiso de los emprendedores y el acompañamiento técnico de consultorías externas han sido determinantes en la sostenibilidad de las operaciones.
Alcance territorial y perfil de los solicitantes
El programa ha alcanzado una implantación amplia: ha llegado a 132 localidades distribuidas en 94 municipios de la provincia. Un detalle relevante es la fuerte presencia de peticiones procedentes de municipios pequeños: el 62 % de las solicitudes proviene de localidades de menos de 1.000 habitantes, muchas de ellas con poblaciones por debajo de los 500 vecinos. Esta focalización confirma que la intervención llega a los lugares con mayores dificultades de acceso a crédito.
Participación femenina y tasas de aprobación
La participación de mujeres en los proyectos asciende aproximadamente al 41 %, con unas tasas de aprobación que superan la media general del programa. Este dato pone de manifiesto tanto la demanda femenina de iniciativas emprendedoras en el medio rural como la capacidad del diseño del programa para atender proyectos promovidos por mujeres.
Lecciones aprendidas y propuestas de futuro
El informe no solo recopila resultados, también plantea líneas de mejora. Entre las propuestas figura la creación de líneas específicas dirigidas a mujeres y jóvenes, y el refuerzo del apoyo en los denominados núcleos funcionales de entre 1.000 y 3.000 habitantes. Asimismo, se prevé diseñar intervenciones concretas para los municipios más pequeños, aquellos con menos de 1.000 habitantes, con el objetivo de adaptar los instrumentos a realidades locales muy diversas.
Estrategias de acompañamiento
El papel de las consultorías y del asesoramiento técnico ha resultado clave en la viabilidad de los proyectos financiados. El informe recomienda mantener y potenciar este apoyo para mejorar la preparación de los expedientes, fortalecer planes de negocio y, Además, sugiere explorar productos financieros complementarios que permitan escalabilidad y continuismo en las actividades impulsadas.
En conjunto, el balance del periodo 2013– ofrece una radiografía de cómo una política pública de microfinanciación, bien gestionada y con acompañamiento técnico, puede generar impacto territorial y laboral. Con una baja morosidad y una focalización en municipios pequeños, el programa de SODEBUR se configura como un instrumento replicable para otras regiones que enfrentan desafíos similares de despoblación y acceso a crédito.