En el marco de las políticas económicas del Gobierno Vasco, se ha reiterado la prioridad de canalizar recursos hacia proyectos viables que fortalezcan el tejido empresarial de la región. La intervención pública pretende garantizar que las empresas con potencial no queden desprotegidas por problemas de acceso a crédito o insuficiente capitalización, apostando por combinar distintas fuentes de financiación para asegurar la estabilidad financiera y el crecimiento sostenido.
Esta estrategia pone en el centro el apoyo a iniciativas que generen empleo de calidad, fomenten la innovación y respeten criterios de sostenibilidad. Para llevarla adelante se utilizan instrumentos públicos y mecanismos de cooperación con el sector privado, buscando anticipar desafíos como la digitalización, la transición energética y la modernización industrial.
El papel del Instituto Vasco de Finanzas como catalizador
El Instituto Vasco de Finanzas (IVF) se presenta como el instrumento público clave para canalizar recursos hacia proyectos estratégicos. Su función no se limita a facilitar préstamos; también actúa como impulsor de iniciativas que promueven arraigo empresarial y transformación productiva.
El objetivo es claro: que ninguna propuesta empresarial viable se quede en el camino por la falta de financiación adecuada.
Además de acompañar inversiones en empresas consolidadas, el IVF impulsa el nacimiento de nuevas firmas y apoya proyectos con alto potencial de escalado. Este enfoque integrador busca equilibrar la capitalización empresarial con otras alternativas financieras —como crédito bancario o capital privado— para construir estructuras económicas más resilientes.
Colaboración público-privada y alianzas financieras
La cooperación entre administración y entidades financieras es otro pilar de la estrategia. La denominada Alianza Financiera Vasca articula una colaboración más estrecha entre el Gobierno y diversas entidades del territorio con el fin de maximizar recursos, anticipar escenarios y ofrecer soluciones adaptadas a las necesidades de las empresas. Esta coordinación permite sumar capacidades técnicas y financieras para proyectos de distinto tamaño y naturaleza.
Ventajas de la cooperación
Trabajar de forma asociada facilita la compartición de riesgos y la creación de productos financieros más adecuados a las etapas del ciclo empresarial, desde la puesta en marcha hasta la consolidación industrial. La colaboración público-privada es, por tanto, una herramienta para acelerar la digitalización, la transición energética y la adaptación a nuevas cadenas de valor.
Instrumentos y movilización de recursos
Un ejemplo práctico de esa movilización es el plan de inversiones conocido como Euskadi Eraldatuz 2030, que combina fondos públicos y privados en una proporción que multiplica la capacidad de inversión. Este plan pretende dotar a las empresas de instrumentos para mejorar su competitividad, con foco en tecnología, formación del capital humano y proyectos con potencial transformador.
Estrategia a largo plazo y llamado a la acción colectiva
La visión proyectada por las autoridades enfatiza la necesidad de decisiones valientes y planificación a largo plazo. No se trata de medidas puntuales de una sola legislatura, sino de un proyecto de país que requiere la implicación de múltiples actores: administraciones, entidades financieras, empresas y agentes sociales. El objetivo es situar a Euskadi en una posición de liderazgo dentro de la nueva economía europea, fundamentada en la competitividad, la sostenibilidad y el arraigo territorial.
En este marco, la capitalización empresarial se contempla como un complemento esencial a otras fuentes de financiación. Fortalecer la estructura financiera de las compañías permite que afronten con mayor solvencia procesos de innovación y adaptación tecnológica, creando así un entorno donde las inversiones estratégicas generen retornos económicos y sociales.
Conclusión
La apuesta por financiar proyectos viables mediante el IVF y por estrechar la cooperación entre lo público y lo privado busca construir un ecosistema empresarial más robusto y resiliente. Con medidas que potencien la inversión en tecnología, la formación y la sostenibilidad, la estrategia pretende no solo proteger empresas existentes, sino también facilitar que surjan y crezcan nuevos proyectos capaces de impulsar la competitividad de Euskadi a largo plazo.