El Fondo Monetario Internacional ha presentado el resultado de su misión del Artículo IV sobre España, en un informe que advierte sobre la necesidad de avanzar con rapidez en la consolidación fiscal y de destinar más recursos públicos a resolver el déficit de vivienda.
Publicado el 20 de marzo de 2026, el documento sitúa la economía española frente a una combinación de riesgos externos, vinculados a la subida de los precios de la energía, y desafíos internos como el envejecimiento poblacional y la presión sobre las cuentas públicas.
En el texto, el FMI recuerda que las medidas frente al shock energético deben ser temporales y bien focalizadas para no distorsionar los precios ni comprometer los objetivos fiscales a medio plazo. El informe subraya además el papel central de un calendario de consolidación que permita recuperar margen presupuestario antes de que las obligaciones por pensiones, salud y cuidados de larga duración intensifiquen el gasto en las próximas décadas.
Proyecciones macroeconómicas y riesgos
El organismo ajusta a la baja sus cifras para el crecimiento: prevé un avance del PIB del 2,1% para 2026 y del 1,8% para 2027, cifras inferiores a las estimaciones de meses anteriores. Por su parte, estima una inflación del 3% en 2026, moderándose hasta el 2,2% en 2027 si las tensiones energéticas se mantienen como un choque transitorio. El informe advierte que un conflicto persistente en Oriente Próximo tendría efectos mucho más adversos, elevando la inflación y reduciendo el crecimiento de manera más marcada.
Canales de transmisión energética
Según el FMI, el impacto en España llegará sobre todo a través del precio del petróleo, mientras que la exposición al gas será menos severa gracias al mayor peso de las renovables en la generación eléctrica. El informe pide respuestas políticas que eviten subvencionar precios permanentes y recomienda intervenciones que sean claras en su duración y en sus beneficiarios para reducir el coste fiscal y preservar señales de mercado.
Consolidación fiscal y sostenibilidad de las pensiones
Un bloque importante del análisis se centra en la necesidad de acelerar la reducción del déficit estructural. El FMI propone que España avance con medidas que sumen aproximadamente 0,5 puntos porcentuales del PIB en ajustes adicionales cada año, con el objetivo de reconstruir espacio fiscal ante el previsto aumento del gasto por el envejecimiento. En su proyección, el déficit de pensiones podría situarse por encima del 2% del PIB en 2031 y seguir aumentando en las décadas siguientes si no se adoptan reformas o ajustes en la política presupuestaria.
Financiación autonómica y ajustes compensatorios
Sobre la reforma de la financiación autonómica y las quitas de deuda recientes, el FMI valora positivamente los esfuerzos de transferencia, pero exige que vengan acompañados de planes de consolidación creíbles y de una regla fiscal reformada que imponga límites estrictos al crecimiento del gasto. Además, alerta de que las medidas de alivio regional requerirán inevitablemente ajustes compensatorios, entre ellos posibles subidas de impuestos y recortes de gasto a nivel central.
Vivienda y productividad: dos retos estructurales
El informe califica la situación inmobiliaria como una crisis de oferta. Frente a la elevada demanda y un déficit de viviendas que supera las cifras acumuladas desde la crisis financiera, el FMI reclama acciones para acelerar la puesta en marcha de proyectos urbanísticos, aumentar la disponibilidad de suelo para construir y agilizar los permisos. Estas medidas deben complementarse con políticas financieras que faciliten el acceso al crédito sin generar riesgos sistémicos.
En materia de productividad, el organismo identifica obstáculos claros: insuficiencia de capital humano, restricciones en la financiación empresarial, una carga administrativa excesiva y un sistema de deducciones fiscales por I+D demasiado complejo. Abordar estas limitaciones mediante reformas regulatorias y mejoras en el acceso al crédito podría elevar el crecimiento de la productividad en torno a una cuarta de punto porcentual anual, según las estimaciones del FMI.
Conclusión y prioridades
En síntesis, el FMI recomienda combinar respuestas inmediatas y proporcionales al shock energético con un plan creíble de consolidación a medio plazo. Las prioridades señaladas son claras: preservar la estabilidad de precios, crear espacio fiscal para afrontar el envejecimiento, acompañar la reforma de la financiación autonómica con reglas estrictas y desbloquear suelo y permisos para aumentar la oferta de vivienda. Implementar estas medidas, advierte el informe, determinará la capacidad de España para mantener un crecimiento sólido sin sacrificar la sostenibilidad fiscal.