Fundada en 1892 por la familia Gullón en Aguilar de Campoo la compañía ha pasado de ser una pequeña fábrica familiar a una marca presente en más de 125 países. A pesar de su expansión, la producción sigue centralizada en su pueblo natal, convirtiendo al territorio en el corazón pulsante de la estrategia empresarial.
Plan de inversión 2026-2030: un proyecto industrial prioritario
Entre 2026 y 2030, Galletas Gullón destinará recursos considerables a una ampliación de sus instalaciones, proyecto que la Junta de Castilla y León ha calificado de Proyecto Industrial Prioritario. La iniciativa persigue dos metas principales: reforzar la capacidad productiva y crear 3.000 empleos directos para 2030, una cifra que duplicará los 2.300 puestos actuales. Además, la inversión consolidará la posición del sector agroalimentario, que aporta el 5,2 % del valor añadido bruto de la comunidad y concentra el 30 % del tejido industrial regional.
Compromiso con el territorio y el empleo
El liderazgo de Lourdes Gullón presidenta, y del consejero delegado Juan Miguel Martínez Gabaldón subraya que el crecimiento económico no puede desvincularse del desarrollo local. Según sus declaraciones, «el crecimiento de una empresa puede y debe contribuir al progreso del territorio en el que nació». Esta visión se traduce en la generación de empleo, la atracción de talento joven y la colaboración con proveedores del entorno, creando un círculo virtuoso que beneficia tanto a la empresa como a la comunidad.
Alianzas familiares: el encuentro Gullón-Pascual
En un gesto de colaboración estratégica, la familia Pascual visitó las instalaciones de Gullón para intercambiar experiencias sobre gestión del talento, innovación y sostenibilidad. Durante la reunión, Tomás Pascual destacó que Gullón representa «un ejemplo de cómo la visión a largo plazo, la innovación y el compromiso responsable convierten una empresa local en referencia internacional». Ambas familias coincidieron en que la larga mirada y el arraigo territorial son pilares esenciales para la resiliencia de las compañías familiares.
El diálogo también abordó retos comunes, como la transformación digital y la sucesión generacional, reforzando la idea de que el intercambio de buenas prácticas es clave para mantener la competitividad global sin perder la identidad local.



