En los últimos años, la sostenibilidad ha pasado de ser un objetivo reputacional a un elemento esencial para el financiamiento en el sector inmobiliario europeo. Las entidades financieras están adoptando la financiación verde como nuevo estándar, integrando criterios de sostenibilidad en sus evaluaciones de riesgo crediticio.
Este cambio se debe a nuevas regulaciones europeas y a transformaciones en el mercado inmobiliario.
Según el European Lender Intentions Survey 2026 de CBRE, un 71% de los prestamistas europeos han dejado de financiar activos que no cumplen con criterios sostenibles, evidenciando un cambio notable respecto a años anteriores.
Los hechos
La transición hacia la financiación sostenible responde a una doble presión: las regulaciones más estrictas, como la Taxonomía de Finanzas Sostenibles de la Comisión Europea, que obliga a los bancos a evaluar el impacto ambiental de los activos que financian.
Además, los inmuebles con baja Certificación Energética tienden a perder valor más rápidamente y son menos atractivos en el mercado, aumentando el riesgo ante eventos climáticos extremos. Financiar activos no sostenibles se ha convertido en un riesgo económico significativo.
Efectos visibles en la valoración de activos
Bruno Sauer, director general de Green Building Council España (GBCe), menciona que la presión regulatoria ya impacta en activos específicos: “Los inmuebles que buscan modernizarse deberán cumplir con requisitos ambientales establecidos por la Taxonomía de Finanzas Europeas, que van más allá de las normativas españolas actuales”. Aunque la normativa no afecta directamente el valor de los inmuebles existentes, se anticipa que esto cambiará con la implementación de los MEPS (Minimum Energy Performance Standards) y la nueva Norma ECO. Sauer advierte que “si los inmuebles renovados o de nueva construcción con criterios ambientales aumentan en valor, los demás perderán valor”.
Una nueva era en la financiación inmobiliaria
La tendencia hacia criterios de sostenibilidad más estrictos está cambiando la manera en que se evalúa la inversión en el sector inmobiliario. Este cambio refleja la integración del desempeño ESG como un factor de riesgo comparable al apalancamiento o la generación de caja. Los financistas están ofreciendo descuentos en los márgenes para proyectos que demuestran un mejor desempeño ambiental, aumentando la competitividad de los activos sostenibles frente a los que no lo son. Esto exige que promotores e inversores incorporen criterios de sostenibilidad desde la fase de diseño.
Desafíos y adaptaciones en el sector
Sauer también indica que la adaptación de promotores e inversores no es uniforme. “Es necesario distinguir entre promotores e inversores. Los primeros no están obligados a reportar sus cambios estratégicos hacia la sostenibilidad. Sin embargo, si buscan financiamiento a través de bancos, que deben reportar sus estrategias de financiación verde, deberán proporcionar datos ambientales”. Los inversores, sujetos al SFRD, deben considerar los criterios de sostenibilidad de la Taxonomía Europea, que debe ser verificada por entidades acreditadas, dado que se trata de un reglamento europeo obligatorio.
Un panorama contradictorio en la financiación
A pesar del aumento en las exigencias de sostenibilidad, la financiación para viviendas eficientes sigue creciendo, respaldada por la demanda y el apoyo de ciertas instituciones financieras. En 2026, CaixaBank destinó 1.185 millones de euros a financiar viviendas con certificación energética A o B, realizando 5.710 operaciones, lo que representa un aumento del 24% en comparación con el año anterior.
Este fenómeno se explica por la mejora en los balances bancarios, la fuerte demanda de vivienda nueva y la reducción de la exposición a compras de suelo, lo que minimiza el riesgo para las entidades. Actualmente, España construye alrededor de 100.000 viviendas al año, lo que permite a las entidades gestionar el capital requerido por la normativa de Basilea de manera más efectiva.
Perspectivas a futuro en la financiación inmobiliaria
Bruno Sauer ofrece una visión a largo plazo sobre la financiación inmobiliaria: “En 10-15 años, una gran parte de los préstamos inmobiliarios estarán alineados con la Taxonomía Europea. Sin embargo, siempre habrá excepciones. Este reglamento se actualizará cada 3-4 años, por lo que proyectos que cumplen hoy podrían no hacerlo en el futuro”. Los efectos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad afectarán la salud y el bienestar de la sociedad, obligando al sector a adaptarse continuamente en las próximas décadas.
El papel emergente de la financiación alternativa
En este nuevo entorno regulatorio, la financiación alternativa ha ganado relevancia como complemento y, en ocasiones, sustituto del crédito bancario tradicional. Urbanitae se ha posicionado como la principal plataforma de financiación participativa inmobiliaria en España, regulada por la CNMV, ofreciendo soluciones de equity y crowdlending para proyectos de construcción y rehabilitación. Desde su creación, ha financiado numerosos proyectos con importes que oscilan entre 1 y 5 millones de euros por operación.
Según el European Lender Intentions Survey 2026 de CBRE, un 71% de los prestamistas europeos han dejado de financiar activos que no cumplen con criterios sostenibles, evidenciando un cambio notable respecto a años anteriores.0
Según el European Lender Intentions Survey 2026 de CBRE, un 71% de los prestamistas europeos han dejado de financiar activos que no cumplen con criterios sostenibles, evidenciando un cambio notable respecto a años anteriores.1