El informe que recoge la trayectoria del Programa de Microcréditos Rurales, promovido por la Diputación de Burgos a través de Sodebur con la colaboración del Centro Europeo de Empresas e Innovación (CEEI), sintetiza más de una década de actuación. Entre 2013 y 2026 este mecanismo financiero ha sido una herramienta dirigida a facilitar el acceso a recursos para emprendedores y pequeñas empresas del medio rural, con objetivos claros de fijación de población y dinamización económica.
Los datos del estudio presentan una panorámica que combina indicadores financieros y sociales: fondos rotatorios, recuperación de préstamos, empleo generado y distribución territorial. Estas cifras ayudan a entender por qué la administración local considera al programa un eje estratégico frente al reto demográfico.
Resultados financieros y efecto multiplicador
Desde su puesta en marcha se han puesto en circulación 3.571.000 euros como activo circulante que se ha utilizado como fondo rotatorio para financiar iniciativas rurales. Esos recursos han permitido movilizar una inversión total de 9.195.000 euros en los proyectos apoyados, lo que supone un efecto palanca de aproximadamente 2,57 euros de inversión por cada euro prestado.
Además, el informe indica que el 82% del volumen concedido ya ha sido recuperado, lo que facilita la reutilización de los recursos.
Presupuesto y perspectivas
Para 2026 la partida asignada al programa es de 350.000 euros, presupuesto que servirá para continuar la labor de financiación y acompañamiento. La intención es mantener el capital rotatorio alrededor de los 3,57 millones sin necesidad de incorporar nuevos créditos externos, garantizando así la sostenibilidad a medio plazo del instrumento.
Impacto en empleo y actividad empresarial
El balance registra la creación o mantenimiento de 536 empleos a lo largo del periodo analizado, de los cuales una parte corresponde a contratos nuevos y otra a puestos que han podido mantenerse. De las 299 solicitudes recibidas se aprobaron 177 microcréditos, ubicados en 132 localidades de la provincia. El seguimiento del programa muestra que el 85% de las empresas beneficiadas continúa en activo y que el 95% ha declarado haber obtenido beneficios en los últimos ejercicios.
Reinversión y morosidad
El informe subraya que más del 80% de los proyectos ha realizado nuevas inversiones después de recibir la ayuda inicial, lo que refuerza la idea de que los microcréditos actúan como catalizador. El índice de morosidad reportado es bajo, cercano al 1,05%, lo que permite a Sodebur considerar el programa como una herramienta viable y replicable.
Territorio, perfiles y equidad
La distribución territorial muestra un claro enfoque hacia los municipios pequeños: entre el 62% y el 68% de las solicitudes aprobadas proceden de localidades de menos de 1.000 habitantes, reforzando la función del programa como política de cohesión territorial y fijación de población. En total, los proyectos financiados se localizaron en núcleos de distinto tamaño, con especial atención a aquellos considerados vulnerables.
En términos de perfil de promotores, la participación femenina alcanza el 41%, cifra superior a la media nacional, y las mujeres muestran una mayor tasa de aprobación (cerca del 67,7%) frente a la de los hombres. La experiencia también revela que los jóvenes presentan mayores tasas de éxito (más del 72% para menores de 35 años), orientándose a sectores digitales, creativos y de turismo innovador, mientras que las mujeres se concentran en comercio, hostelería y atención a la dependencia.
Acompañamiento y calidad del servicio
El enfoque del programa no se limita a la concesión de crédito: se combina la evaluación técnica detallada con acciones de acompañamiento antes y después del préstamo. El plan estratégico proyecta digitalizar trámites, acortar plazos de resolución (recomendación de 20 días para revisión) y ofrecer protocolos de seguimiento de 12 meses con mentorías ligeras, especialmente en municipios de menos de 1.000 habitantes. También se propone crear una Red Provincial de Negocios Financiados para favorecer la visibilidad y la colaboración entre proyectos.
En conjunto, las cifras y las medidas previstas para los próximos años evidencian que el programa busca ser una combinación de instrumento financiero y servicio técnico, orientado a consolidar empresas rurales, potenciar la igualdad de género y apoyar el retorno y asentamiento de jóvenes en el medio rural.