En España se ha detectado un crecimiento significativo en la contratación de microcréditos: según la Asociación Española de Micropréstamos, las operaciones pasaron de 2,6 millones en 2026 a 3,8 millones en 2026, un aumento del 46 %. Este fenómeno no es solo una cifra estadística: implica que miles de familias acceden a préstamos de importes reducidos pero con condiciones que, en muchos casos, disparan el coste real del crédito.
Al mismo tiempo, aparecen problemas asociados como el sobreendeudamiento y prácticas que pueden resultar abusivas desde la perspectiva del consumidor.
El acceso inmediato y la aparente simplicidad de solicitar dinero a través de aplicaciones o páginas web han convertido estos productos en recursos habituales para imprevistos.
Sin embargo, la rapidez tiene un coste: muchas entidades aplican TAE extremadamente altas y comisiones que transforman un préstamo de 200 o 500 euros en una deuda mucho mayor en cuestión de semanas. Además, hay ejemplos judiciales recientes que muestran cómo los tribunales están empezando a cuestionar la legalidad de ciertos contratos y a ofrecer soluciones jurídicas a los consumidores afectados.
Qué está ocurriendo: cifras y causas
El salto del volumen de contratos está vinculado a varios factores combinados. Por un lado, la digitalización facilita la concesión en minutos, con requisitos mínimos como documentación básica (DNI y cuenta bancaria). Por otro lado, la oferta publicitaria y la accesibilidad bajas barreras psicológicas para solicitar crédito. La consecuencia es que muchas personas recurren a estos productos sin evaluar la TAE real o las consecuencias de un retraso en el pago. A su vez, diversas compañías de préstamos de pequeño importe han ganado visibilidad en el mercado (marcas como Vivus o Moneyman suelen mencionarse), lo que incrementa la contratación.
La digitalización y su papel
La posibilidad de firmar un contrato en 15 minutos reduce la fricción para solicitar dinero, pero también elimina pasos de control de riesgo que los bancos tradicionales sí aplican. El resultado es que el sistema premia la velocidad sobre la solvencia, y muchas solicitudes que un banco denegaría son aceptadas por plataformas que aplican intereses muy superiores. Esta facilidad de acceso, combinada con la escasez de educación financiera, crea el caldo de cultivo perfecto para que se disparen las reclamaciones por usura y por cláusulas abusivas.
Principales riesgos que debes conocer
El primero y más evidente es la TAE desmesurada: no es infrecuente encontrar ofertas con porcentajes que superan el 1.000 % e incluso cifras que rondan el 4.000 %. TAE es la medida del coste total del crédito, y cuando se dispara, un importe pequeño puede convertirse en una carga insostenible. Otra amenaza clave es el efecto de las comisiones y los intereses de demora: un retraso mínimo en el pago puede multiplicar la deuda en pocos días, y muchas personas terminan pidiendo nuevos créditos para cubrir los anteriores, entrando en un círculo vicioso.
Intereses, demora y bucle de deuda
Además de la TAE, las entidades aplican cargos por gestión y interés de demora que elevan la deuda rápidamente. Es frecuente que consumidores que pidieron un pequeño préstamo para un electrodoméstico o una reparación doméstica necesiten un nuevo microcrédito para hacer frente al primero; así se instala lo que llamamos bucle de deuda. Este mecanismo provoca que la salida sea cada vez más complicada y que el impacto emocional y económico en las familias sea considerable.
Qué puedes hacer si firmaste un microcrédito abusivo
No todo está perdido si ya has firmado uno de esos contratos. El Tribunal Supremo y la Ley de Usura pueden proteger al consumidor cuando la TAE es notablemente superior al interés normal del dinero, conforme a las tablas del Banco de España. Si un juez declara nulo el contrato por usura, la consecuencia legal es clara: solo procede la devolución del capital prestado, y las cantidades abonadas en concepto de intereses o comisiones por encima de ese capital deben ser reclamadas y devueltas por la entidad.
Si crees que tu préstamo reúne elementos de usura —por ejemplo, una TAE desproporcionada o cláusulas abusivas—, es recomendable recopilar la documentación del préstamo y buscar asesoramiento. Existen plataformas y abogados especializados que tramitan reclamaciones para recuperar cantidades indebidamente pagadas. Actuar con rapidez y contar con asesoramiento adecuado aumenta las posibilidades de éxito en una reclamación por usura o nulidad del contrato.
En resumen, el aumento en la firma de microcréditos obliga a extremar la prudencia: entender la TAE, leer el contrato con detenimiento y valorar alternativas antes de aceptar un préstamo rápido. Si ya estás afectado, recuerda que la ley ofrece vías para reclamar y que no siempre estás obligado a asumir intereses abusivos por haber firmado.