En una ceremonia celebrada en Santa Cruz de Tenerife, el presidente del Ejecutivo canario, Fernando Clavijo, junto a los rectores de la Universidad de La Laguna (ULL) y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), anunciaron la firma de un principio de acuerdo que define la financiación plurianual de ambas instituciones hasta el año 2030. El pacto, calificado como acuerdo histórico por el viceconsejero de Universidades, Ciro Gutiérrez, constituye la primera vez en muchos años que el sector universitario canario asegura una estabilidad financiera a medio plazo.
El documento, que ya ha sido presentado en la primera sesión de la Conferencia de Consejos Sociales de ambas universidades, incluye una partida destinada a la financiación básica necesaria para la operatividad diaria, así como un fondo de nivelación pensado para corregir los déficits acumulados en ejercicios anteriores. Los redactores subrayan que, aunque los números exactos todavía no se han detallado públicamente, el acuerdo cubre las exigencias establecidas en la Ley del Sistema Universitario y aporta un margen de maniobra para futuros proyectos de investigación y mejora de la infraestructura.
Detalles del acuerdo y su estructura financiera
El acuerdo plurianual se basa en cuatro versiones técnicas elaboradas en los últimos tres meses, después de intensas negociaciones entre el Gobierno regional y los equipos rectorales. Según el propio rector de la ULL, Francisco García, el convenio garantiza una financiación básica suficiente para el funcionamiento de ambas casas de estudio y un fondo de nivelación que compensará los desequilibrios presupuestarios de años pasados. Además, García ha señalado que el pacto está pensado para complementarse con otros instrumentos financieros que pudieran aportar «más músculo económico» a las universidades.
El rector de la ULPGC, Lluís Serra, destacó que el compromiso del Gobierno responde a una demanda sostenida a lo largo de varios presupuestos. Serra añadió que el modelo incluye una serie de compromisos por parte de las instituciones, vinculados a objetivos estratégicos que deberán ser evaluados y rendidos cuentas anualmente. En palabras del viceconsejero, la pieza clave del contrato-programa es que asegura la “suficiencia financiera” de ambas universidades hasta 2030, permitiendo que planifiquen investigaciones, contratación de personal y renovación de laboratorios con mayor seguridad.
Reacciones de los rectores y expectativas de futuro
Tras la firma, los rectores expresaron su satisfacción, aunque sin ocultar que el acuerdo no cubre el 100 % de sus expectativas. García describió el resultado como “satisfactorio”, resaltando que la cobertura de «necesidades básicas» está garantizada, pero añadió que la institución seguirá buscando recursos adicionales para reforzar la investigación y la innovación. Por su parte, Serra subrayó la importancia de las universidades en el tejido social, equiparándolas a la sanidad, la educación y la dependencia, y afirmó que el nuevo esquema permitirá afrontar los retos con «dignidad institucional».
Ambos rectores también llamaron la atención sobre la necesidad de disponer de financiación estable y previsible. Serra recordó que el gasto estructural por estudiante en las universidades canarias (9 228 €) está por debajo de la media estatal (≈9 500 €) y muy alejado de los estándares europeos. En ese contexto, el preacuerdo plantea una cifra cercana a los 315 millones de euros, aunque el proyecto de presupuesto para 2027 incluye 301,6 millones, lo que deja espacio para la negociación de la “letra pequeña”.
Impacto en la comunidad y próximos pasos
El pacto no solo busca mantener la operatividad de la ULL y la ULPGC, sino también potenciar su papel como motores de desarrollo económico y social en el archipiélago. Serra resaltó que, durante el último curso, la ULPGC ingresó más de 25 millones de euros en proyectos de investigación y 4,6 millones en transferencias de conocimiento, cifras que demuestran su contribución al tejido productivo local. Además, ambas universidades han anunciado la ampliación de plazas en áreas estratégicas como inteligencia artificial, ciberseguridad, transición energética y economía azul.
En los próximos días se publicarán los detalles cuantitativos del acuerdo, incluyendo la distribución exacta de los fondos y los indicadores de desempeño que deberán cumplir las universidades. Mientras tanto, los equipos rectorales confían en que la estabilidad financiera lograda permitirá diseñar programas de estudio alineados a las nuevas demandas del mercado laboral, retener talento investigador y reforzar la relación con empresas y administraciones locales.



