A lo largo de 2026, la economía global ha mostrado un rendimiento superior a las expectativas, a pesar de enfrentar obstáculos comerciales y una incertidumbre política considerable. Sin embargo, existe una tendencia general hacia una desaceleración en el crecimiento de la actividad económica mundial, lo que invita a un análisis más profundo sobre las causas y posibles repercusiones.
Según las proyecciones de la OCDE publicadas a inicios de diciembre, se prevé un crecimiento del 3.2% anual para la economía mundial en 2026, que se moderará al 2.9% en 2027. Estos niveles son significativamente bajos en comparación con el crecimiento histórico, y se atribuyen principalmente a los efectos de mayores aranceles en el comercio internacional, que también impactarán negativamente en la inversión.
Desafíos económicos y perspectivas futuras
La situación económica se ve afectada por un entorno de alta incertidumbre geopolítica, que incluye la posibilidad de nuevos conflictos en regiones estratégicas como el Medio Oriente y el Mar de China Meridional.
Asimismo, la guerra en Ucrania sigue sin resolución, contribuyendo a un clima de inestabilidad.
Se espera que a partir de 2027, la economía recupere algo de impulso, con un crecimiento proyectado del 3.1% anual. Esta recuperación se prevé gracias a la disminución de los efectos negativos de los aranceles, el mejoramiento de las condiciones financieras y una inflación más baja que apoyará la demanda. Los países emergentes de Asia se consideran los principales motores de este crecimiento futuro.
Inflación y su impacto en el mercado laboral
A pesar de la perspectiva de mejora, la inflación se mantiene elevada en ciertas regiones. Sin embargo, se anticipa que para 2027, la inflación se estabilice en los niveles objetivo establecidos por los bancos centrales en la mayoría de las economías. Esto ayudará a aliviar algunas de las presiones inflacionarias que han afectado a los consumidores y las empresas.
En el contexto de Aragón y España, el crecimiento ha continuado a un ritmo notable, incluso por encima del promedio de la Eurozona. Durante el verano de 2026, se observó que la economía aragonesa moderaba su ritmo de actividad, pero mantenía un crecimiento saludable impulsado por una fuerte demanda interna y un mercado laboral activo.
Desempeño de la economía aragonesa
El producto interno bruto (PIB) de Aragón creció un 2.6% anual en el tercer trimestre de 2026, alineándose con el 2.8% de la media nacional. Este crecimiento fue acompañado por un aumento en el empleo del 1.8% anual en Aragón, en comparación con un 2.6% a nivel nacional, lo que ha llevado a una tasa de desempleo del 8.5% en la región, muy por debajo del 10.5% del promedio nacional.
La inflación, que alcanzó un 2.9% anual en el verano, fue influenciada principalmente por los costos de la energía. En contraste, la inflación subyacente se mantuvo más moderada en un 2.4% anual, tanto en Aragón como en el promedio nacional, lo que sugiere que la economía está encontrando un equilibrio a pesar de los desafíos globales.
Perspectivas para el cuarto trimestre
Los datos preliminares para el cuarto trimestre de 2026 indican que la economía aragonesa y la española seguirán en una trayectoria de crecimiento, con expectativas similares a las del tercer trimestre. Sin embargo, este crecimiento debe ser contextualizado dentro de un marco de fuerte incertidumbre y desaceleración global, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de este desempeño en el futuro.
Finalmente, es importante mencionar que la aparición de la Peste Porcina Africana en Cataluña ha generado preocupaciones en el sector agroalimentario, lo que podría tener repercusiones en la economía regional. La situación requiere seguimiento y atención para mitigar sus efectos negativos.