Perspectivas Económicas 2026: Crecimiento Moderado y Retos Globales a Enfrentar

Analiza el impacto de las tensiones y riesgos globales en el crecimiento moderado de la economía mundial para el año 2026.

Al mirar hacia el año 2026, la economía mundial se presenta con un crecimiento moderado, aunque este avance es frágil y desigual. Las tensiones geopolíticas, especialmente entre potencias como Estados Unidos y China, complican el panorama económico. Este artículo analiza las proyecciones de crecimiento y los desafíos que se avecinan, subrayando las diferencias entre las economías emergentes y las avanzadas.

Según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), se prevé que el crecimiento global se sitúe en un 3.1% para 2026. Aunque esta cifra es moderada, aporta un alivio frente a los temores de una desaceleración drástica, a pesar de la creciente incertidumbre en el orden económico internacional.

Las economías emergentes, particularmente India y China, están en el centro de este crecimiento, mientras que las economías avanzadas, como las de la zona euro, muestran un dinamismo limitado.

Crecimiento desigual entre economías

Las proyecciones revelan que las economías emergentes, lideradas por India con un crecimiento esperado superior al 6%, están superando a sus contrapartes avanzadas.

Por su parte, China, aunque aún activa en el comercio internacional, enfrenta desequilibrios estructurales, como la debilidad del consumo interno y una crisis en el sector inmobiliario. Esto limita su crecimiento a alrededor del 4%, un descenso respecto a años anteriores, pero aún superior a lo que se espera para las economías más desarrolladas.

Desafíos para la economía china

A pesar de su capacidad exportadora, el crecimiento de China se ve obstaculizado por problemas internos. La crisis en el sector inmobiliario y la baja en el consumo están afectando su dinamismo económico. Sin embargo, el país busca aumentar su autonomía comercial, lo que plantea nuevos retos para la Unión Europea en cuanto a su estrategia comercial. Esta situación puede forzar a la UE a reconsiderar su enfoque hacia China para evitar un nuevo shock en las importaciones.

Por otro lado, otras economías emergentes, especialmente en Asia, están contribuyendo a una narrativa de convergencia económica que había sido interrumpida por la pandemia. Sin embargo, en América Latina, economías como Brasil y México seguirán enfrentando limitaciones en su crecimiento, que se prevé por debajo del 2%.

Perspectivas para las economías avanzadas

En el ámbito de las economías avanzadas, solo Estados Unidos y España se proyectan con un crecimiento destacado, superando el 2%. Las principales economías europeas, como Alemania, Francia y Italia, enfrentarán un crecimiento muy limitado, rondando o incluso por debajo del 1%. Japón se mantiene en una posición aún más débil, con perspectivas de crecimiento limitadas.

Factores que sostienen el crecimiento

Entre los factores que sostienen la economía global se encuentran los relativamente bajos precios del petróleo y la expansión fiscal en diversas naciones, especialmente en Estados Unidos. La inversión en inteligencia artificial se está convirtiendo en un motor clave para la economía, contribuyendo a un aumento en la formación de capital y en la demanda privada. No obstante, este crecimiento es frágil y se encuentra bajo la constante amenaza de diversos riesgos.

Los riesgos geopolíticos son, sin duda, uno de los mayores desafíos. La inestabilidad en regiones como Ucrania y Venezuela podría desviar la inversión y aumentar la incertidumbre. Además, la rivalidad entre Estados Unidos y China está llevando a una fragmentación económica que podría perjudicar el crecimiento global en los próximos años.

El impacto de la inflación y la deuda en EE.UU.

La economía estadounidense presenta una serie de incertidumbres, especialmente debido a las políticas económicas erráticas de la administración actual. La inflación ha superado el objetivo del 2%, y se espera que continúe aumentando a medida que las empresas trasladen los costos adicionales de importación a los consumidores. La deuda pública, que ya se sitúa alrededor del 100% del PIB, está en una trayectoria insostenible, lo que plantea riesgos para la estabilidad financiera a largo plazo.

Además, el mercado laboral ha mostrado señales de debilidad, con la destrucción de empleo en varios meses recientes. Las tensiones en el sector de la construcción y la agricultura, exacerbadas por la reducción de la oferta laboral, podrían resultar en un aumento de los salarios, lo que a su vez afectaría el crecimiento económico.

Según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), se prevé que el crecimiento global se sitúe en un 3.1% para 2026. Aunque esta cifra es moderada, aporta un alivio frente a los temores de una desaceleración drástica, a pesar de la creciente incertidumbre en el orden económico internacional. Las economías emergentes, particularmente India y China, están en el centro de este crecimiento, mientras que las economías avanzadas, como las de la zona euro, muestran un dinamismo limitado.0

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